Dirigentes del Likud exigen a Netanyahu que asuma la derrota y dimita
La soberana derrota del Likud en las elecciones, en las que solamente obtuvo un total de once escaños, ha hecho que numerosos dirigentes del partido hayan sacado los cuchillos de guerra contra Binyamin Netanyahu, a quien consideran único responsable de la humillación en las urnas.
Netanyahu dijo en la madrugada del miércoles que la causa de la derrota es la «traición» de Ariel Sharon, un acontecimiento que dividió a Likud y posteriormente condujo a la dolorosa escisión del partido y a la fundación de Kadima.
Sin embargo, dentro del Likud muchos señalan a Netanyahu como responsable de lo ocurrido y exigen su cabeza. Estas voces recuerdan que la memoria colectiva del país no ha vuelto página a la época 1996-99, cuando Netanyahu fue probablemente el primer ministro más aborrecido.
En su larga trayectoria, el Likud nunca había obtenido unos resultados tan pobres y desalentadores, once miserables escaños que dejaron fríos a todos sus simpatizantes.