Seisdedos hizo este planteamiento en su conferencia titulada "El marketing en el desarrollo integral de las regiones vitivinícolas", dentro del V Foro Mundial del Vino que, desde el pasado día 28 hasta hoy, ha reunido a expertos de todo el mundo para debatir la situación actual y el futuro de la vitivinicultura.
Según Seisdedos, "el vino, como marca territorial, está aportando proyectos bandera que podrían ser iconos de la nueva marca territorial, como podría ser 'arquitectura de bodegas'".
También sostuvo que los vinos "se apalancan en el territorio con dos modelos que están en competencia: el europeo y el anglosajón".
En su opinión, el potencial del modelo europeo es "muy fuerte, aunque cree que requiere aplicar "algunas buenas prácticas del anglosajón para hacerle frente en un entorno al que éste último está mejor adaptado". Ambos modelos, a su juicio, "están en colisión o, quizá, en proceso de convergencia y fusión".
En el modelo europeo, el territorio apoya al vino hasta el punto de que la marca es la Denominación de Origen Controlada, mientras que en el anglosajón, la marca "sólo nos habla de su productor y, a lo más, de la variedad con que está elaborada", agregó Seisdedos.
Recordó que "el modelo europeo está representado por España, Italia y Francia, mientras que el anglosajón opera en Estados Unidos de América, Australia, y, en menor medida, Argentina por hablar de los seis mayores países productores en el mundo".
Desde una perspectiva global, añadió, "estos tres países europeos suponen prácticamente la mitad de la producción mundial de vino, muy lejos de la producción de los otros tres que no llega al 20%".
El modelo anglosajón, dijo, trata al vino como una bebida alcohólica, más y la prioridad en este sistema está en la iniciativa privada, que, además, busca el apoyo del sector público para acceder a los mercados internacionales.
Los países que pertenecen al modelo anglosajón, agregó, "el origen se vende bajo el paraguas de una marca país, que es mucho más activa que la del modelo europeo, ya que responde a una jerarquía diferente, más sencilla y simple", prosiguió Seisdedos.
Este modelo, agregó, "vende utilizando los códigos y estrategias de marketing habituales, lo que hace más potente el acceso a los mercados".
Para Seisdedos, "el camino pasa por hacer ambas cosas al mismo tiempo: educar al mercado en la cultura del vino y desarrollar, desde lo genuino y auténtico -y ahí radica la ventaja competitiva del modelo europeo- marcas que actualicen los valores propios del territorio con unos códigos de marketing modernos y muy segmentados.