| LA RIOJA BAJA | MUNILLA
«La gente se marchó con la industria»
La marcha de las industrias del calzado provocó que Munilla pasara de rozar los 2.500 habitantes a principios de siglo XX a contar hoy con 121
La entrada a Munilla delata los síntomas de la despoblación. Los grandes edificios que albergaron las primeras industrias del calzado de la comarca del Cidacos se mantienen ruinosos pero en pie, con las ventanas vacías dejando ver su desnudo interior.
«La gente se marchó con la industria», recuerda Alejandro San Millán, que dicta cual retahíla cómo los Aguirre se instalaron en Calahorra, los Sevilla en Arnedo... A principios del siglo XX, Munilla sumaba casi los 2.500 habitantes. Hoy, su censo cuenta 121. «Fíjate las casas de los ricos -señala Alejandro recordando aquella época de máximo esplendor-. ¿Qué pueblo tenía como Munilla dos iglesias, la de Santa María y la de San Miguel, una ermita y dos casinos, uno para ricos y otro para pobres». «Fue el primer pueblo con luz eléctrica, pues se fabricaba aquí mismo», le apunta Agustín Muruaga, cuyo acento bilbaíno delata su procedencia.
Hoy, muchas casas lucen en plenitud, pero con las persianas bajadas esperando la llegada del verano cuando, espectacularmente, la población de Munilla crece casi hasta el millar de vecinos, con numerosos turistas vascos. «Llega casi a escasear el agua», apunta Alejandro. Los munillenses celebraron el pasado fin de semana la Anunciación con la romería a la Virgen de Peña la Vieja. Entre semana Alejandro y Agustín gozan de la tranquilidad bella a la que pone música el arroyo Manzanares al pasar de puntillas entre las piedras bajo el puente de piedra del siglo XVI.