John Gillespie participó hoy en Logroño en el V Foro Mundial del Vino, donde expuso los resultados de las más recientes investigaciones del Consejo del Mercado del Vino de Estados Unidos sobre el consumo del vino y las preferencias de los consumidores.
Recordó que el Consejo del Mercado del Vino es una asociación no lucrativa de viticultores, productores de vino, importadores, mayoristas y otros negocios afines, cuya misión es conseguir que los consumidores de vino estadounidense lo perciban como parte de la cultura de su país y animar al disfrute responsable.
Explicó, en una conferencia de prensa, que según un estudio elaborado en el año 2000 por el organismo que preside, un 25 por ciento de la población adulta bebía vino frente al 33 que consumía cerveza u otras bebidas alcohólicas.
Esta tendencia, precisó, se ha invertido en los últimos cinco años, y otro estudio elaborado en 2005 por este mismo organismo demuestra que un 33 por ciento de la población adulta bebe vino frente a un 25% que opta por la cerveza u otras bebidas alcohólicas.
Según Gillespie, este cambio en la tendencia se debe al crecimiento de la generación del milenio -jóvenes de entre 20 y 29 años- que han adoptado el vino como bebida, de una manera que no ocurría desde la generación del "baby boom", posterior a la Segunda Guerra Mundial.
Otro factor que explica esta variación de tendencia en Estados Unidos, dijo, es el cambio de gusto de los consumidores.
El último estudio sobre el consumo del vino, explicó, se elaboró el pasado mes de diciembre sobre 1.800 consumidores habituales de vino de alto nivel -a partir de 10/12 euros la botella-.
La procedencia de estos vinos era Italia, Francia, España, Sudáfrica, Argentina, Nueva Zelanda y Alemania.
El resultado de esta investigación revela que más del 43 por ciento habían bebido vino español en los últimos seis meses, dato que Gillespie calificó de "muy significativo".
El estudio también demostró que los vinos de España y Nueva Zelanda eran "muy apreciados" por los consumidores, por delante del resto de países mencionados.
Gillespie precisó que los vinos españoles predominan en el consumidor de alto nivel de EEUU y, aunque el estudio no se centró en regiones, dentro de España, los vinos de Rioja tienen preferencia entre los consumidores que conocen este país.
Recordó que el pasado año, Estados Unidos importó 300 millones de cajas de vino, de los que tres millones fueron vino español de mesa en los establecimientos especializados, lo que representa un incremento del 7,5 por ciento respecto a 2004.
Puntualizó que el concepto de vino de mesa en Estados Unidos es el vino embotellado y no incluye cava o vino dulce, pero el que se vende en tiendas especializadas es, en general, vino de mayor valor añadido.
Dentro de los supermercados, el pasado año las importaciones de vino crecieron un 17,6 por ciento en volumen y un 22,3% en valor, lo que son "crecimientos brutales", precisó Gillespie.
Liz Thach, profesora asociada de Dirección de Empresas Vitivinícolas de la Universidad Estatal de Sonora, en California (Estados Unidos), quien también intervino en el Foro, convino con Gillespie y agregó que si se considera que un 33 por ciento de la población adulta bebe vino en Estados Unidos y que la tendencia es creciente, todavía hay oportunidades de expansión.
En su opinión, "Estados Unidos es un mercado abierto, ya que aunque el consumo de vino crece de forma moderada, cada vez hay más consumidores".
También dijo que "los consumidores de Estados Unidos que conocen España optan por los vinos de Rioja y que esta región vinícola es la más conocida, aunque hay nuevas regiones españolas que están obteniendo muy buenas reseñas en la prensa especializada, entre ellas, Priorato, Ribera de Duero y Galicia con su albariño".
La jornada de hoy del Foro Mundial del Vino, que reúne durante tres días en Logroño a expertos de todo el mundo para debatir sobre distintos aspectos de la vitivinicultura, se centró hoy en el análisis de la situación de los mercados y las tendencias en los estilos de vino.