«Un embrión no es un amasijo de células, es alguien, un sujeto», dice Blázquez
Ricardo Blázquez, presidente de la Conferencia Episcopal y obispo de Bilbao, quiso resaltar ayer de manera especial que la Iglesia no percibe los avances científicos como un peligro para sus enseñanzas, si bien precisó que el ser humano «es sujeto y fin de las instituciones de la sociedad» y, por tanto «no está a disposición de otros hombres; no es instrumento a merced de ningún proyecto».
El actual trámite parlamentario de la nueve ley de técnicas de Reproducción Asistida, que ya fue censurado por otros organismos de la Conferencia Episcopal, volvió a recibir una nueva y severa reprimenda del presidente de los obispos ayer.
«Los cristianos deseamos que el mundo sea explorado; respetamos, promovemos y nos beneficiamos de la ciencia», confió Blázquez. Pero, reiteró el magisterio eclesiástico sobre el carácter «sagrado e inviolable» de la vida humana, juicio que «es válido ya desde los inicios de la vida de un embrión, incluso antes de que sea implantado en el seno materno». «Un embrión -aseveró- no es un amasijo ni un cúmulo indiferenciado de células, no es un objeto a nuestra disposición; es un sujeto, alguien, no simplemente algo, en los inicios de su ciclo vital».