Testigos acusan a los marines de masacrar a 15 civiles indefensos
Poco después de que una bomba a pie de carretera acabara con la vida de un marine en la ciudad iraquí de Haditha el 19 de noviembre del años pasado, las fuerzas estadounidenses entraron en el poblado y mataron a 15 miembros de dos familias de la población, incluyendo a una niña de tres años, según afirmaron los residentes.
La historia del incidente no ha sido revelada hasta que la pasada semana el ejército estadounidense comenzó a investigar posibles conductas negligentes de sus soldados tras el ataque insurgente a la ciudad que tuvo lugar el pasado año.
Khaled Ahmed Rsayef, cuyo hermano falleció durante la redada norteamericana, dijo que la bomba estalló a primera hora de la mañana. Minutos después, según cuenta, «las tropas americanas acordonaron el área y asaltaron dos casas cercanas, disparando a todos los que se encontraban en su interior. Fue una masacre».
Con heridas de bala
El doctor Walid al-Hadithi, jefe del hospital de Haditha, afirmó que durante la medianoche del día del ataque, llegaron al recinto dos vehículos del ejército estadounidense con los cuerpos de hombres, mujeres y niños.
«Me dijeron que habían muerto en sus casas, y dijeron que los hombres eran saboteadores», explicó el doctor, que aseguró que todos los cuerpos tenían heridas de bala.