Lo primero que me llamó la atención de Santiago Sáenz Ruiz, 'Rufus', fue que había comenzado a arbitrar en 1974, justo cuando yo nací, y lo hizo durante treinta años. En todo ese tiempo se comportó de la misma forma, no hizo nada de lo que no estuviera seguro y nadie le pudo llevar por otro camino que no fuera el que creía correcto. Tuvo la oportunidad de medrar en su afición, que para él era mucho más que eso, y no lo hizo por una cuestión de honestidad y respeto a sus compañeros.
Mientras su forma física se lo permitió fue, desde mi punto de vista, el mejor árbitro de fútbol del comité riojano: puntual y serio, respetuoso con los miembros de los equipos, cercano a los que empezábamos, concentrado en los encuentros, gran compañero en los viajes, el alma de las celebraciones del comité, además de directo y exigente con los responsables del arbitraje y del fútbol de nuestra comunidad y también a nivel estatal.
En estos días de prisas y compromisos efímeros me gusta echar la vista atrás y recordar las tardes de fútbol y charlas con Miguel Ángel, Cecilio, Alfredo, Justo, Julio, Chus, Urbina, Javier y, por supuesto, con Santi. Los viajes en coche mucho menos cómodos que ahora, las instalaciones bastante peores, los ambientes de tensión que ahora también se respiran, los regresos tras el trabajo realizado y las meriendas para comentar anécdotas de todo ese tiempo dedicado a una actividad que llenaba nuestro tiempo libre y que muy pocas veces la veíamos valorada de forma positiva.
Ahora casi todos tenemos coche, vamos y volvemos sin apenas tiempo para hablar con nuestros compañeros, los más jóvenes tienen más y mejores oportunidades para ascender de categoría, hay árbitros riojanos en Segunda, Segunda B e incluso internacionales femeninos, pero siento que no hemos sabido dar continuidad a esa posibilidad de hacer piña dentro del colectivo, no para encerrarnos en él sino para estar más unidos a la hora de hacer valer nuestros derechos, de dar respuesta a nuestras inquietudes y de mostrar a los demás que en el colectivo arbitral cabemos todos y todas, con nuestros dones y defectos.
La noticia de su muerte me dejó indiferente, porque sigue aquí cerca con sus consejos, sus grandes defectos y su forma de arbitrar, para ayudar a los que intentamos semana a semana dotar de credibilidad y normalidad a esta forma de vivir el fútbol desde dentro por la que hemos optado.
Árbitro de fútbol de Tercera División (grupo XV)