La conquista del territorio
El proyecto para urbanizar el sector de Calleja Vieja: una reflexión sobre los nuevos espacios habitados en Logroño
¿'Blade Runner' junto a la circunvalación? Santiago Cifuentes sonríe al otro lado del teléfono. Forma parte del grupo de cinco arquitectos madrileños ganador del concurso para urbanizar el sector de Calleja Vieja, esa praderita encajonada entre Los Lirios y La Estrella, surcada por las vías de acceso a la ronda sur de Logroño. «Bueno, es obvio que nuestra propuesta se nutre de distintas influencias, Le Corbussier por ejemplo, y, sí, tal vez recuerde la visión futurista de 'Blade Runner'», admite. «Tendremos que idear coches voladores», bromea.
En realidad, el proyecto no deja de ser «pura teoría», como subraya Cifuentes. Primer mensaje: «Lo que pretendíamos expresar es que nuestras inquietudes van más allá de la pura vivienda convencional». Segunda idea-fuerza: «Frente a la servidumbre que podía imponer la carretera, nos pareció más potente plantear cómo se puede habitar una infraestructura». De ahí que su propuesta nazca pegada «lo más posible» a la circunvalación, donde se plantea medio centenar de viviendas organizadas en torno a dos torres.
«Es un proyecto típico de zona residual», reflexiona, «pero perfectamente posible de llevar a cabo». Formados en la Escuela de Madrid, los integrantes de este equipo de arquitectura tienen en común una edad semejante (nacieron entre 1970 y 1978) y coinciden en entender su oficio «desde un compromiso con los problemas de la ciudad moderna», como advierten en la memoria que presentaron al concurso de Ayuntamiento de Logroño y Gobierno regional. «Las infraestructuras», subrayan, «suelen adoptar un papel decorativo en el paisajismo contemporáneo». Una función que desaparece en su propuesta para Calleja Vieja; al contrario, sus dos edificios (llamados 'Torre' y 'Circo') con formas de botellero, desde donde los vehículos se incorporan a la trama urbana y penetran a la vez en su propio contenedor: ya dentro, el cliente puede elegir entre entrar en casa o quedarse en la superficie comercial vecina.
En efecto, un dilema bastante contemporáneo. Una visión futurista para La Rioja, aunque pura realidad en algunos puntos del mapamundi. Piense el lector en Los Ángeles o en Tokio, por ejemplo, y entenderá cómo brota esa malla tejida entre carreteras, infraestructuras y urbanizaciones donde habita el hombre del siglo XXI. El mismo escenario del que antes huía; el nuevo territorio conquistado.