El problema comenzó hace tres semanas, cuando los responsables de la obra utilizaron durante unos tres días, a juicio de los vecinos, una máquina que provocó sacudidas en todos los edificios de la zona. A raíz de eso, los vecinos solicitaron a la empresa (en tres ocasiones distintas) que desistiera de utilizar aquel método, una petición que fue desoída por la compañía.
Por este motivo, acompañados por uno de los arquitectos que edificó algunas de las viviendas afectadas, los vecinos acudieron hasta el Ayuntamiento en busca de respuestas. «Queremos que se compruebe que no se hayan provocado daños en las placas de las fachadas, que en un momento determinado puedan caerse y producir un daño irreparable», explica el presidente de una de las comunidades vecinales, quien hoy en día no puede garantizar que la estructura de los edificios esté en condiciones. Sin embargo, según su versión, nadie (ni del Consistorio ni de la obra) se ha acercado a verificar si las viviendas tienen averías en la estructura.
Según pudo saber Diario LA RIOJA, el grupo de vecinos afectados por las obras de la Gran Vía puso sus preocupaciones en manos de un abogado, con el objeto de paralizar los trabajos. Sin embargo, el letrado les explicó que hasta que no aparezca la primera grieta o la caída de un cascote no se podía actuar y les aconsejó que estuvieran vigilantes.
Independientemente de ello, los vecinos anunciaron que insistirán en la revisión de las fachadas y estructuras de los edificios por parte del Ayuntamiento logroñés y que continuarán «expectantes» ante cualquier problema que susciten las obras del aparcamiento subterráneo.
Quejas del proyecto
Además de protestar por los métodos utilizados por la constructora del estacionamiento, los vecinos mostraron su queja por algunos aspectos del proyecto, como por ejemplo, los ascensores previstos para minusválidos, que están ubicados en la acera sur, la de los números impares. «No hay ninguno en los pares, lo que es un problema gordo, ya que también hay minusválidos y personas mayores en esta parte de la Gran Vía que se verían obligadas a cruzar la calle», agrega el presidente de la comunidad vecinal.
Asimismo, según sus informaciones, el proyecto de urbanización de la principal arteria de la ciudad no contempla un espacio suficientemente espacioso para la carga y descarga, teniendo en cuenta la cantidad de comercios de la zona. «No tiene sentido», explica. «Estamos muy cabreados porque es la zona de la ciudad de Logroño que más impuestos paga y la más incómoda de todas», concluye.