El magnate está acusado de pagar 600.000 dólares a un conocido abogado inglés, David Mills, en 1999 por guardar silencio y no declarar contra él en dos de sus procesos a finales de los noventa. Berlusconi elogió ayer la «gran prueba de moralidad» de su ministro Francesco Storace, que dimitió por otra investigación en la que ni siquiera está imputado, pero no se manifestó sobre la suya.
Mills, que es marido de la ministra de Cultura británica, Tessa Jowell, fue el 'cerebro' de la contabilidad secreta en paraísos fiscales de Fininvest, el 'holding' mediático de Berlusconi, según el informe de la Fiscalía. Se trata de la gran caja negra de la que habría salido el dinero de varios de los procesos a los que ha tenido que enfrentarse el 'Cavaliere'. Esto le llevó a ser interrogado en 1997, en el juicio a Berlusconi por corrupción a la Guardia di Finanza, donde luego fue absuelto, y en 1998 en el caso 'All Iberian' sobre financiación ilegal del partido socialista de Bettino Craxi. En este segundo proceso Berlusconi fue condenado, pero en segundo grado se benefició de la prescripción.
Carta intervenida
Una de las pruebas decisivas de los magistrados es una carta que el propio Mills escribió a sus abogados en febrero del 2004 para explicarles sus dilemas. En ella, admite que recibió un «regalo» por evitar problemas a Berlusconi cuando fue interrogado. «No he mentido pero he superado momentos difíciles, por decirlo de forma delicada, y mantuve a Mr. B. fuera del mar de problemas en el que lo habría arrojado si hubiera dicho todo lo que sabía», decía en un párrafo.
Esta misiva fue confiscada por la policía británica que, en colaboración con la Fiscalía milanesa, seguía por razones tributarias la pista de los 600.000 dólares cobrados por Mills. El registro de la casa y la oficina del abogado dos veces el pasado mes de febrero traspasó el escándalo a Londres, ya que también era la casa de la ministra.
Jowell había puesto la firma en un préstamo hipotecario que servía para enmascarar el paso de la famosa suma de dinero, algo que le costó a Blair una crisis de gobierno. Finalmente fue exculpada, pero el asunto llevó al matrimonio Mills a la separación la semana pasada. El abogado parece atrapado por sus contradictorias declaraciones, pues en julio de 2004 fue interrogado en Milán y confirmó el contenido de la carta.
En noviembre cambió de versión y aseguró que era una suma pagada por tres clientes italianos por sus servicios. Uno de ellos era Flavio Briatore, director del equipo Renault de Fórmula 1 de Fernando Alonso, pero tanto él como los otros dos lo negaron. Hasta ahora Mills no ha podido justificar el origen de los 600.000 dólares, aunque la defensa de Berlusconi asegura que lo puede explicar y no tiene nada que ver con su cliente.
Campaña electoral
El juez debe decidir ahora si procesa a Berlusconi y Mills por corrupción judicial, pero probablemente lo haga tras los comicios. Aún así, el asunto ha irrumpido en la campaña electoral y el centro-derecha acusó ayer de nuevo a los fiscales de Milán de hilar «un teorema falso, indigno e imposible» con claras intenciones políticas. El primer ministro ya dijo el lunes cómo veía el caso: «Es una historia inventada que demuestra que hay jueces de la izquierda que inventan historias en el periodo electoral».