larioja.com
Jueves, 9 de marzo de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares    Página de inicio
PORTADA ACTUALIDAD ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES LA RIOJA
AUDIENCIA
OPINIÓN
TRIBUNA
Mi carta que es feliz...
EN la lamentable historia de los servicios públicos, el postal ocupará pronto un lugar de honor. Privatizado por ruinoso en numerosos países, acosado por graves déficit desde la aparición de los mensajeros, arrinconado por el desarrollo del correo electrónico, el servicio tradicional de la carta en el buzón es hoy una reliquia.

Desde el nacimiento del ferrocarril, y por la Real Orden de 31 de diciembre de 1844, el transporte de la correspondencia era gratuito. Según la Unión Postal Universal, entre 1875 y 1935 todos los ejercicios anuales de Correos se cerraron con superávit. Los 71 millones de cartas, franqueadas o con franquicia, que circularon en España entre 1868 y 1877 se convirtieron en 22 millones de paquetes y cartas cada jornada laboral en 2004.

Pero son una cifra irrisoria comparada con el tráfico del e-mail. Más de 31.000 millones de mensajes de correo electrónico se enviaron diariamente por Internet en 2002. Una cifra espeluznante que recoge un informe realizado por la consultora IDC, en el que se asegura que la cantidad se duplicaría hasta alcanzar los 60.000 millones este año. Así no es de extrañar que el rendimiento sobre las ventas llegase a ser negativo en 1990 nada menos que en un 65 por ciento de las ventas y tuviera que transformarse de entidad pública en sociedad anónima estatal para afrontar la liberalización impuesta por Europa. Liberalización que se salta a la torera pues ha sido denunciada y sancionada por abuso de posición dominante y prácticas restrictivas de la competencia. Tan importante llegó a ser el servicio que en 1918 hubo una huelga de Correos y Telecomunicaciones y el Gobierno militarizó los servicios y disolvió después ambos cuerpos

Ayer se supo que la orden judicial de investigar las lesiones de la niña maltratada de Barcelona, enviada por correo ordinario tardó 17 días en llegar a su destino. Correos ya no es lo que era. Miguel Strogoff, el correo del Zar, a caballo, hubiera tardado menos.



Sudoku Horóscopo Canal Meteo
Vocento