«Sin quererlo, estamos haciendo el Camino en Cuaresma. Nuestro objetivo es llegar a Santiago el día de Viernes Santo», comenta el periodista, de procedencia gallega. Cree que hay mucha gente a la que le gustaría hacer el Camino, pero no se lo puede plantear por cuestiones de forma física o de tiempo necesario. Así, quiere que sus telespectadores sean peregrinos con él y que vivan la experiencia, eso sí, sin cansarse.
Su afición por la maratón, que le ha llevado a correr en Madrid, París o Nueva York, «la meca» de esta especialidad atlética, le dio la idea. El apoyo de los responsables de su programa hizo el resto. Salió de Roncesvalles la semana pasada junto a otros doce peregrinos y corre una media de veintisiete kilómetros al día. En su equipaje, más de cien litros de sales minerales, diez pares de zapatillas -dos ya ha dejado inservibles-, veinticinco camisetas térmicas y dieciséis mallas.
En tan pocas jornadas, ha tenido que soportar condiciones climáticas de lo más adversas. «De todo menos granizo», bromea el periodista.
El otro día, en Cirauqui, esperaban una docena de lugareños. Ayer, en Villamayor, otros. «Otra ventaja -dice- es que salen por la tele pueblos que quizá de otra forma no saldrían».