| FÚTBOL | LIGA DE CAMPEONES La eliminación de la Liga de Campeones aboca al Madrid a un cambio de ciclo
La eliminación del Real Madrid ante un Arsenal discreto al que fue incapaz de marcar un gol en 180 minutos, escenificó el fin de ciclo blanco y de sus estrellas decadentes. Aunque los merengues lucharon cuanto pudieron en Highbury y lo intentaron con más corazón que acierto, dejaron patente que, hoy por hoy, les falta fútbol, velocidad, condición física, fe y hasta ese pelín de fortuna con la que hasta hace poco sí convivían. GUILLERMO IBÁÑEZ./LONDRES  Guti recibe una tarjeta amarilla del colegiado del partido, el eslovaco Lubos Michel, durante el partido de anoche. / EFE | | Imprimir Enviar | | | ARSENAL0 - REAL MADRID0 | Arsenal: Lehmann, Eboué, Touré, Senderos, Flamini, Hleb (Bergkamp, min. 86), Gilberto, Cesc, Ljungberg, Reyes (Pires, min. 67) y Henry.
Real Madrid: Casillas, Salgado (Robinho, min. 83), Ramos, Raúl Bravo, Roberto Carlos, Beckham, Gravesen (Baptista, min. 67) Guti, Zidane, Raúl (Cassano, min. 72) y Ronaldo.
Árbitro: Lubos Michel (Eslovaquia). Mostró amarilla a Guti, Roberto Carlos, Gravesen, Henry y Raúl Bravo.
Incidencias: Partido de vuelta de octavos de final de la Liga de Campeones celebrado en el vetusto Highbury. Gran ambiente y 35.000 espectadores en una noche desapacible. |
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Firmaron un digno empate en Highbury que, en realidad, sólo sirve para hacer más grande si cabe el golazo de Henry en Chamartín. Como el año pasado, caen en octavos de la 'Champions', cuando la verdadera Copa de Europa comenzaba, y se despiden de la temporada. A partir de ahora, se agravará la crisis. Se recrudecerán las broncas internas y el sinfín de rumores sobre altas y bajas en plantilla, el cuerpo técnico y una directiva abocada a las elecciones.
López Caro intentó evitar hacerse el harakiri en su cita más importante y, al final, puso en liza a Ronaldo, acompañado por un Raúl que no jugaba de titular desde que el 19 de noviembre se lesionó ante el Barça. ¿Decisión salomónica para contentar a dos estrellas enfrentadas? Eso sólo lo sabe el lebrijano. Aunque la realidad constató que, ciertamente, el brasileño está a años luz de su mejor forma y, el madrileño, no digamos.
Proyecto fracasado
Escoró a Zidane a la izquierda, retrasó a Guti para juntarle con Gravesen -una medida conservadora- y apostó por la veteranía y agresividad de Salgado en lugar de la osadía y profundidad de Cicinho. Que en un duelo de este calibre prescindiera en el arranque de Baptista, Robinho, Cicincho y hasta Cassano, cuatro de los fichajes estelares, evidencia, en todo caso, el fracaso del proyecto diseñado por Florentino Pérez.
Sobre un campo pequeño, parecido a una caja de cerillas comparado con el Bernabéu, el Madrid tuvo una puesta en escena interesante, pero poco más. Sabía que tenía que ganar, meter el miedo en el cuerpo a los londinenses, que repitieron el once de Chamartín con esa zaga cogida con alfileres por las bajas de Lauren, Campbell y Cole.
En poco menos de tres minutos, el Madrid dispuso de dos buenas ocasiones y silenció Highbury. Una pena que Ronaldo cabeceara mal un gran centro de Gravesen y que Roberto Carlos disparase fuera. Ese arranque prometedor fue un mero espejismo, ya que paulatinamente el Arsenal se recompuso, perdió en parte el miedo que le atenazaba y pudo irse al descanso con la eliminatoria resuelta si Reyes no hubiese errado dos goles cantados y lanzado contra Salgado y el travesaño.
Defectos recurrentes
El Madrid empezó a mostrar muchos y recurrentes defectos. No rompía por banda, no conectaba con sus delanteros, sufría con Guti tan lejos del área y atrás era un flan. Enormes desajustes por el centro entre Raúl Bravo y Sergio Ramos, un excelente fichaje pero un jugador, queramos o no, todavía en formación.
Apenas cambió el decorado en la reanudación. El Madrid volvió a salir con una marcha más y encerró al Arsenal. Y de nuevo, el equipo español pudo equilibrar la eliminatoria, pero Raúl se topó contra el poste y, cuando ya cantaba el gol, contra una mano providencial de Lehmann.
El Arsenal se recompuso, controló la situación y si no sentenció es porque Hleb y Touré fallaron dos buenas ocasiones y Casillas le hizo la parada del partido a Henry.
Entonces, Cassano y Baptista ya habían entrado por Gravesen y Raúl. Faltaban apenas 20 minutos y no quedaba otra que arriesgar. A López Caro aún le quedaba una bala en la recámara. Pero Robinho apenas tuvo tiempo, ni alma, para arreglar la situación. Ni él ni Iker, que subió a la desesperada a rematar un córner y a punto estuvo de costarle un gol en contra.
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