Bella durmiente, un gran clásico
Al final de una función, el regidor o regidora de turno siempre tiene la frase adecuada para que todo el mundo se pueda ir a descansar a gusto, a veces son despiadados y otras son complacientes. El domingo por la noche, después de la función de la 'Bella', hubiera dicho: «A pesar de los acomodos particulares, los cambios, las adaptaciones y los olvidos de partitura, ha sido una buena función. Al público le ha gustado. Buenas noches, señoras y señores».
Y realmente fue una buena representación de la Bella, sí señor. Técnica rusa por doquier, rigor en presentación de variaciones, vestuario adecuado, cuerpo de baile con mucha dignidad, solistas acertadas y principales con calidad. Todo eso fue lo que pudimos disfrutar. Si acaso hay ciertos reproches que se pueden sacar sobre el papel.
En el primer acto, presentación de las diferentes Hadas (con un vestuario un poco pobre para unas Hadas Madrinas), la técnica hizo su aparición y estuvo bien. En mi opinión les faltó ductilidad y 'souplesse', quizás debido a la edad de las solistas. No me cabe la menor duda de que hace algunos años fueron mucho más capaces de hacer unas Hadas dignas de quitar el hipo. Les faltó la brillantez, compensada por una buena técnica muy madurada.
En el 2º acto, el 'Adagio de la Rosa' nos descubría al personaje central del ballet. La Princesa Aurora, al igual que las hadas, creo que gozó de momentos mucho más esplendorosos y acordes a la condición principesca de su personaje. Hizo alarde de interpretación, muy ajustada en la ejecución, correcta de los pasos pero seguíamos echando en falta ese brillo natural que la ejecución requiere. Excesivamente rígida, no teníamos la sensación del virtuosismo que caracteriza la ejecución del personaje. Hay que descubrirse y aplaudir, y así se hizo, por como se esforzó en realizar su trabajo y agradar al público. ¿Bravo! A pesar de todo.
Quién realmente brilló en sus apariciones fue el Príncipe Désiré. Un bailarín de una estatura no muy alta pero con potenciales impresionantes en su 'ballon' -para entendernos todos- en su salto. Su aparición fue con seguridad y elegancia, propias del personaje. Interpretación con muchos matices y brillo en sus piruetas y equilibrios.
Un verdadero placer sentir la suspensión en el aire durante los 'manéges', en las diferentes variaciones. Culminante y esplendoroso estuvo en le Gran Pas del tercer acto donde supo mostrar con mucha elegancia y sentido del buen 'partenaire' a una bailarina hermosa y satisfecha de su trabajo. En las 'Codas' pudo ratificar su precisión y corrección técnica brindándonos unos momentos para el recuerdo. Un claro exponente de que con intérpretes de su calidad y generación, esta Bella Durmiente del Bosque hubiera ganado infinitos enteros en la cotización del público.
El público logroñés (teatro lleno), caluroso y amable, disfrutó con el ballet y premió con generosidad la interpretación de toda la compañía. Estoy seguro de que el olvido de las variaciones del 'Pájaro Azul' del tercer acto hubieran sido muy apreciadas. Las esperábamos pero nos fuimos sin saber porqué se habían levantado de la partitura. Esto sí que es una falta de consideración teniendo en cuenta que son variaciones de muchísima importancia. Nos privaron de algo ciertamente muy apreciado por todos. BALLET DE SAN PETERSBURGO
La Bella Durmiente del Bosque
Música: P. Chaikovsky.
Coreografía: M. Petisa.
Dirección: Alexander Bruskin
Intérpretes: Princesa Aurora (E.Tarasova/T.Frolova), Príncipe Désiré (A.Balatov/E.Serdeshnov), Hada Lila (E.Kudriashova), Hadas (A.Zaitseva, E.Odinstova, M.Akchurina, K. Belenikina, V. Ivanova), Princesa Florine (E.Odinstova), Carabosse (S.Shemeliov) y resto de compañía.
Teatro Bretón de los Herreros.
Logroño 5 de marzo de 2006.