Bienestar animal y otros malestares
Recientemente la Comisión Europea presentó a los 25 estados miembros un Plan sobre Protección y Bienestar Animal. La reacción fue unánime: escepticismo. En la actualidad y, gracias a una normativa exigente, ya hay un intenso control sobre la calidad de vida y muerte en las diferentes etapas del ciclo productivo. Entre los Ministros de Agricultura hay recelo a superar unos límites, difíciles de definir, que marcan la diferencia entre un sector viable y otro poco competitivo. Tengo que volver a incidir en el mismo argumento que utilizo regularmente en el sector agrario: la otra injusticia de un mercado global. Porque mientras esto sucede en Europa, en otros países cuyo sector ganadero es competencia directa del europeo, estas normas son mínimas; Brasil, por ejemplo. Por otro lado, tampoco podemos olvidar que se trata de animales criados en intensivo, en su mayoría con el único fin de, en el menor tiempo posible, estar cebados y despiezados para poder llegar a nuestras mesas. Por tanto, sí a la protección y bienestar de los animales, pero también de los ganaderos y los consumidores.
Relacionado con el mismo asunto, la semana pasada los Príncipes de Asturias, Don Felipe y Doña Letizia, inauguraron el V Congreso Internacional de Cooperativas en Santiago de Compostela. En su discurso inaugural el Príncipe recordaba a los asistentes la importancia de la seguridad y la calidad alimentaría, como demanda fundamental de los consumidores. Gran verdad. Pero no estaría de más que tan magnas palabras fueran también escuchadas en el seno de la Organización Mundial del Comercio, para recordar a los grandes liberalizadores de los mercados agrarios que ambas exigencias suponen un alto coste.
Cambiando de tercio, desde 2004, año en que finalizó la discutida y denunciada moratoria europea que frenó la entrada de organismos genéticamente modificados, no se había autorizado ninguno de ellos para consumo humano. La pasada semana la Comisión Europea aprobó por primera vez la importación de maíz genéticamente modificado como alimento, ingrediente o producto transformado. Esta decisión ha sido finalmente autorizada por la Comisión al no haberse alcanzado el pasado mes de diciembre un acuerdo en el Consejo de Ministros. Un ejemplo más de lo lento y discutido que está siendo todo este proceso de integración genética.
Por otro lado, el Comité de Gestión del Azúcar de la Unión Europea ha minorado la actual cuota de producción de azúcar e isoglucosa, en casi un 14 por ciento. En España está reducción ha sido cuatro puntos más baja al haberse considerado el déficit azucarero español, frente al superávit exportador de otras potencias europeas. Un nuevo recorte que será de aplicación solo en la campaña 2006-2007. Mientras tanto, en el mercado mundial se acumula un déficit de este producto de 2,2 millones de toneladas. Otra paradoja global.
Y vamos a finalizar hoy recordando que por fin se han publicado en el Boletín Oficial del Estado las medidas relativas a las reducciones en el IRPF, adoptadas en el acuerdo del gasóleo agrario. Ahora falta por regular los incrementos en el IVA repercutido, la parte más polémica y demandada de dicho acuerdo.