Más de medio millón de estudiantes salieron ayer a las calles de Francia, en una jornada de movilización contra el nuevo contrato laboral para los jóvenes, con la intención de obligar al Gobierno francés -hasta ahora inflexible- a ceder en su reforma. En este momento, en torno al 60% de la población gala se opone a este contrato, con el que el Ejecutivo asegura que pretende favorecer la creación de puestos de trabajo y terminar con el paro, que afecta a una cuarta parte de los jóvenes. El contrato, destinado a los menores de 26 años que trabajen en empresas de más de veinte empleados, contempla la posibilidad del despido durante un período de dos años sin explicación o compensación. /EFE