La autora es una documentalista y periodista cuyo prestigio proviene de sus trabajos sobre el conflicto de la región Cachemira. Dicen los que la conocen que es, sin exageraciones, un paraíso en la tierra al que las luchas entre musulmanes e hindúes han convertido en un infierno invivible. Ese es el contexto en el que ha decidido pasar sus últimos días una inglesa viuda de un hindú. Con ese hieratismo tan británico vive en una casa flotante en el hermoso paisaje rodeada por la barbarie. Viene a hacerle una entrevista un joven inglés y todo se complica. Ella es el eje sobre el que se teje la tragedia de varios personajes que la rodean, que como todas las tragedias es fruto de las circunstancias y de los defectos de los actores.
Pese a lo que pueda parecer de tópica en sus planteamientos y de periodística en la forma de narrar, engancha y transmite una densidad emocional que siempre se agradece.