El embajador de EEUU en España, Eduardo Aguirre, ha restado importancia a las críticas vertidas en las últimas semanas sobre la situación de la prisión de Guantánamo. Después de que el Parlamento Europeo aprobara hace dos semanas una resolución en la que se pedía el cierre del centro de detención que Estados Unidos mantiene en Cuba, tal y como había recomendado previamente un informe de la ONU, Aguirre ha dicho que la negativa europea a la invitación norteamericana de visitar la prisión "resta credibilidad a los informes de la UE".
Aguirre, que ha asistido esta mañana a los Desayunos de Punto Radio, también ha advertido que es poco creíble lo que pueda decir Irán respecto a su programa nuclear. En este sentido, considera que el mundo no puede permitirse el lujo de equivocarse. Por esta razón cree que, a medio o largo plazo, no va a haber más remedio que imponer a Teherán "sanciones económicas o de otro tipo". En su opinión, el gobierno de Mahmoud Ahmadinejad es una amenaza "para el mundo libre", y lo será durante mucho tiempo, mayor que el régimen de Cuba o de Venezuela.
Respecto a las relaciones bilaterales entre España y EEUU, Aguirre ha asegurado que, pese a las "amplias" relaciones que tiene con el presidente José Luis Rodríguez Zapatero, y con los ministros de su gabinete, el Ejecutivo español no le ha solicitado todavía una entrevista con George W. Bush. Aguirre ha querido quitar hierro a las tensas relaciones que mantienen ambos países y ha recordado que en los últimos tiempos la Casa Blanca se ha mostrado en desacuerdo, pero también de acuerdo, con algunas de las posturas del gobierno español. Y así, aunque recriminó a Madrid la negación del acceso a los disidentes cubanos en las sedes diplomáticas extrajeras el año pasado, se congratuló de la repudia expresada por Zapatero en Ginebra ante el abuso a los derechos humanos en Cuba. Aguirre ha asegurado que "EEUU y España tienen, a la larga, una idea compatible sobre Cuba".
El embajador norteamericano en España ha querido aclarar que la negativa de Washington a transferir tecnología americana a Venezuela a través del bloqueo de la venta de aeronaves de España al gobierno de Hugo Chávez, "no es una castigo ni a España, ni a CASA [empresa implicada en la operación]. Simplemente se trataba de una tecnología que considerábamos no podía transmitirse a Venezuela".