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Martes, 7 de marzo de 2006
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La familia de un joven fallecido en accidente laboral será indemnizada con 240.000 euros
Los empresarios imputados en el caso llegan a un acuerdo con la acusación y evitan la celebración de la vista oral Los hechos ocurrieron en las obras de una bodega en Tirgo
La Fiscalía solicitaba penas de entre año y medio y dos años de cárcel para cinco personas acusadas de un delito contra los derechos de los trabajadores en concurrencia con otro delito de homicidio por imprudencia por la muerte de un empleado, un joven de 23 años, ocurrido en la bodega Cooperativa Nuestra Señora de Valvanera, de Tirgo, en el año 1998. Al final, el Juzgado de lo Penal número 1 de Logroño no tuvo necesidad de celebrar ayer la vista oral de este caso, como estaba previsto, ya que los abogados de los imputados y la acusación llegaron a un acuerdo por el que la familia del fallecido recibirá 240.000 euros de indemnización (casi 40 millones de pesetas).
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Según el escrito del Ministerio Público, el joven falleció cuando realizaba obras en la cubierta de la bodega, al sufrir una caída desde una altura de diez metros, en un punto en el que no había redes de protección.

En 1998 la Cooperativa contrató obras de ampliación de la bodega a la empresa Benito Vázquez, que a su vez contrató con la firma Comercial Maroma la realización de la cubierta. Igualmente, ésta última empresa contrató con Montajes y Terminaciones ALSA los trabajos de montaje y terminación de dicha cubierta. La Fiscalía pedía por ello responsabilidades a cinco personas de las tres firmas implicadas en las obras.

Para ejecutar los trabajos, la empresa ALSA envió a la obra a dos trabajadores, el joven que finalmente falleció y su hermano, ambos vecinos de Alfaro. Empezaron su labor el 9 de julio de ese año. Su misión era colocar unos rastreles metálicos sobre unas placas de fibrocemento colocadas en la cubierta de la nave.

El 15 de julio de 1998, uno de los dos trabajadores marcaba con hilo azul las líneas paralelas a la cumbrera y caminaba por la cubierta, para colocar después los rastreles de aluminio. Al estar en la cubierta, una de las placas de fibrocemento sobre las que circulaba se partió y el joven cayó al interior de la nave desde una altura de diez metros y falleció en el acto.

La Fiscalía atribuyó el accidente a que los trabajadores realizaban su labor «apoyándose en una superficie ligera con grave riesgo de caída».



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