| COMERCIO | CUARTA EDICIÓN DE 'LOGROSTOCK'
'Logrostock' clausura su cuarta edición con mucho frío y una avalancha de clientes
Como todos los años, la feria de oportunidades 'Logrostock' no pasó inadvertida para nadie. En esta cuarta edición, fueron varias decenas de miles de personas las que en algún momento se acercaron a la plaza consistorial durante este fin de semana para sumergirse en el mundo de las gangas: un par de zapatos a 9,95 euros; una camiseta de colores a 6 (dos por diez) o un sujetador a cinco. Pero a diferencia de un mercadillo, estas ofertas -de hasta el 50% de su valor- se practican, como viene siendo habitual, con un género de calidad.
Y ante este delicioso caramelo, el público respondió, pese al frío y a la nieve que a primera hora de la mañana de ayer cayó sobre la ciudad de Logroño. Fueron muchos los que se acercaron a la plaza del Ayuntamiento para buscar un chollo en los más de 170 stands de 138 comercios distintos, y de una gama muy variopinta, de eso no hay dudas.
Porque en 'Logrostock' se puede conseguir desde un lápiz hasta un coche todoterreno; desde un delicioso chorizo artesanal hasta el accesorio más inusual del mundo del tunning; desde un refinado collar de perlas hasta el manual que enseña cómo cultivar la semilla de la marihuana; desde una mascota hasta un jabón cosmético de aloe vera; desde unas gafas hasta un balón de fútbol. En total, 37 sectores distintos que hacen que esta feria tenga personalidad propia.
Una feria única
Para la mayoría de los comerciantes consultados, la edición de 'Logrostock' que concluyó ayer ha sido la mejor de las cuatro celebradas, pese al habitual mal tiempo de la época. «Estamos muy contentos este año porque la calidad de las carpas ha sido muy superior a la del año pasado y los clientes han respondido a la cita», explicaba la responsable de un stand de ropa juvenil, quien también destacaba la buena distribución de los puestos. A pocos metros, la propietaria de 'Encarni moda infantil' señalaba que el sábado había sido una gran jornada de ventas.
Pero no sólo los comerciantes aplaudían la organización de la feria. Los clientes también se mostraron agradecidos, como Elena, que dejó a sus dos hijas en la ludoteca para hacer un buen repaso de todos los puestos.