«Siempre que me preguntaron si la religión era complementaria con mis otras funciones, he respondido lo mismo: mi esencia es el sacerdocio, y eso me ha permitido llevar adelante mi vida, en todas las actividades que he desarrollado». Las cosas claras. Así le gusta describirse a Santiago Gil de Muro Quiñones, a sus casi 83 años, antes de comenzar a narrar su estrecha relación con el cine. Es que, además, ha sido uno de los grandes impulsores del séptimo arte en La Rioja. «Para mí el cine ha sido una fuente de cultura muy importante y determinante, que ha configurado mi personalidad, mi formación, mi modo de vivir la vida y mi modo de vivir y sentir el sacerdocio», explica. Pero antes, su presentación.