 Una logroñesa se protege de la lluvia y la nieve, en febrero. / J. RODRÍGUEZ |
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Evolución anual (en litros)
PLUVIOMETRÍA |
Febrero de 2005: 23,4
Marzo: 2,8
Abril: 27,4
Mayo: 37,2
Junio: 19,6
Julio: 0
Agosto: 14,8
Septiembre: 15,4
Octubre: 69,3
Noviembre: 77,9
Diciembre: 33
Enero de 2006: 23,5
Febrero: 30,8 |
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Según los datos facilitados por el servicio de meteorología de la estación de Agoncillo, en el mes recién concluido se ha registrado en esta parte de la comunidad un nivel de 30,8 litros por metro cuadrado. Doce meses atrás, en el mismo punto se recogieron 23,4. Se confirma de esta manera un mes de febrero más benigno en relación al agua caída que ha empapado al mismo tiempo las esperanzas de una buena parte de los agricultores para que las cosechas tengan un correcto desarrollo.
El dato de febrero tendrá sin embargo un efecto limitado en función de como se comporte el índice pluviométrico en el presente mes. En el 2005, marzo resultó decisivo para que las reservas de agua en los pantanos quedaran mermadas e hicieran afrontar con dificultades la dureza climatológica de los meses estivales. En esa fecha cayeron tan solo 2,8 litros. En estas condiciones, las tormentas que puedan llegar a producirse este fin de semana, según las predicciones, serán determinantes para conocer cuál será el futuro de las reservas hídricas en la región.
Superávit momentáneo
Los índices son relativamente halagüeños. De hecho, según explican desde el servicio instalado en Agoncillo, el año pluviométrico que sirve de referencia anual y que se evalúa de septiembre a septiembre presenta de momento «bastante superávit» con relación al año anterior.
Abril y mayo repuntaron momentáneamente la situación, aunque a la vista del recorrido que experimentó la meteorología fue sólo un hecho coyuntural que sirvió de poco para paliar los efectos de un periodo estival especialmente árido que afectó a buena parte de los cultivos. De hecho, julio no arrojó ni una sola gota sobre este área y tampoco los dos meses siguientes empaparon suficientemente el campo como para mejorar las previsiones. Así las cosas, todos los ojos siguen igual: mirando hacia el cielo.