El juez impone 16 años de prisión al autor del crimen de Mendavia por un delito de asesinato
La sentencia subraya que el joven logroñés mató a su víctima «de forma consciente, voluntaria y con alevosía» El magistrado estima como atenuante el elevado consumo de alcohol y drogas
El joven vecino de Logroño Matías Vilar Alcalde ha sido condenado a 16 años de prisión por el caso del crimen la ecuatoriana Sara Victoria Cercano, ocurrido en Mendavia en el 2003, al considerarse acreditado que la mató «con alevosía» y de forma «consciente y voluntaria». El juez, por lo tanto, no considera al procesado autor de un delito de homicidio -como sostuvo el abogado defensor durante el juicio- sino de asesinato. Por contra, sí ha contemplado como atenuante de la condena el hecho de que el criminal, de 29 años, tenía parcialmente limitadas sus facultades por el consumo de alcohol y drogas y por la falta de sueño.
La sentencia, en sintonía con el veredicto emitido por el jurado popular el pasado 23 de febrero, considera probado que la noche del 7 de diciembre del 2003 Matías Vilar Alcalde estuvo cenando en un restaurante con unos compañeros de trabajo y allí empezó a consumir bebidas alcohólicas. Después siguió tomando copas en varias discotecas y bares de Logroño, y en uno de ellos se encontró con Sara Victoria Cercano, una inmigrante ecuatoriana de 35 años a la que conocía hacía unos meses. Ambos estuvieron de acuerdo en separarse de sus respectivos grupos y desplazarse en pareja a la sala de fiestas 'The Room', en Mendavia.
Al salir de ese local, ya de día, el asesino y su víctima se dirigieron a un paraje apartado de la localidad navarra denominado 'Eras de Beraza', donde, en el interior del coche, consumieron unas rayas de cocaína e iniciaron una discusión que «fue subiendo de tono».
Matías se abalanzó sobre la mujer «sorpresivamente» y con su cuerpo impidió que se moviera, agarró a la víctima del cuello con ambas manos y lo apretó hasta que quedó «inmóvil, cianótica y respirando con dificultad». Entonces -dice la sentencia- «de alguna manera, sin saber cómo, el acusado trasladó a Sara, sin arrastrarla, desde el asiento del copiloto hasta el suelo», donde, «con la intención de acabar con su vida, le golpeó repetidamente en la cabeza con un objeto contundente», lo que le produjo la muerte.
Eliminación de pistas
Luego, al observar que en el vehículo habían quedado el bolso y el abrigo de la mujer, el joven se trasladó hasta un paraje llamado 'Legarda' y arrojó ambos objetos a una zona abrupta y con maleza, cerca del río.
De vuelta a Logroño, el asesino paró en una gasolinera y limpió concienzudamente tanto el exterior como el interior del coche, eliminando así las huellas o restos orgánicos que pudieran facilitar a los investigadores la resolución del crimen.
Se percató también de que en la guantera del vehículo había quedado el teléfono móvil de la víctima, y entonces se le ocurrió ir a tirarlo a las traseras del centro comercial 'Parque Rioja'. Allí, en un campo de tierra cultivada de 'Prado Viejo', arrojó el aparato contra un muro.
Después el joven se dirigió al bar donde trabajaba desde hacía años, en donde, «tras ir asimilando lo que había hecho, esperó a que se produjese su detención por efectivos policiales, que consideraba inmediata».
El cadáver de la mujer fue encontrado ese mismo día por un cazador, que alertó a la Guardia Civil. Las investigaciones culminaron rápidamente con la detención de Matías Vilar Alcalde en su puesto de trabajo.