El informe de la llamada 'Comision Mitrokhin', creada por el Parlamento para estudiar documentos de los servicios secretos soviéticos sobre sus actividades en Italia, será publicado en los próximos años. La comisión se basó en los archivos de Vassili Mitrokhin, un ex agente del temido KGB, los servicios secretos de la Unión Soviética, que a inicios de los años noventa pasó al bloque de Occidente.
Para Guzzanti, senador de Forza Italia (partido de la derecha), el atentado contra el primer Papa polaco de la historia, ocurrido el 13 de mayo de 1981 en plena plaza de San Pedro, fue «planificado y ordenado por las autoridades militares soviéticas, aconsejadas por el secretario general del Partido Comunista (Leónidas Brezniev), quien a través del servicio de inteligencia militar soviético, GRU, repartió las tareas».
Entre las personas que la comisión consultó figura el juez francés en materia antiterrorista Jean-Luis Bruguiere, quien reveló en octubre del 2004 que estaba convencido de que el atentado perpetrado por el turco Ali Agca había sido organizado por los servicios de inteligencia del Ejército soviético.
Según esa teoría, los servicios secretos búlgaros, involucrados desde el inicio en el caso, sirvieron para ocultar a los verdaderos autores intelectuales, mientras la Stasi, la policía secreta de La República Democrática Alemana (RDA), se encargó de la «desinformación».
Sin embargo, el último jefe del KGB, Vladímir Kriuchkov, negó negó ayer el fallido atentado. «Estas informaciones son una falacia, más aún, una provocación, un absurdo y un sinsentido», dijo Kriuchkov a la agencia de noticias Interfax al comentar las filtraciones a la prensa del informe.