El Senado estadounidense ha renovado la controvertida ley antiterrorista, o 'Ley Patriota', que contará con nuevas cortapisas para las agencias gubernamentales a la hora de investigar documentos privados. Sin embargo, en general no supone gran cambio en una herramienta que, según la Administración Bush, es clave en la lucha contra el terrorismo y que sus detractores critican por violar las libertades civiles.
Con 95 votos a favor, cinco en contra y una abstención, la Cámara Alta estadounidense inició el proceso final de ratificación de la 'Ley Patriota' que ahora deberá ser rubricada por la Cámara de Representantes y que se prevé llegue al despacho oval para su firma por el presidente de Estados Unidos, George W. Bush ,el próximo 10 de marzo.
El Senado deberá aprobar todavía que 14 cláusulas sean permanentes y ampliar el plazo de efectividad de otras dos durante al menos cuatro años. Los dos cambios más significativos en la ley permitirán clarificar por una parte los derechos de los ciudadanos que se encuentren bajo vigilancia y limitar la capacidad del Gobierno a la hora de investigar las consultas históricas en catálogos de Internet.
Los cuatro senadores que votaron en contra fueron los demócratas Russell D. Feingold de Wisconsin, Robert C. Byrd de West Virginia y Tom Harkin de Iowa, así como el independiente por el estado de Vermont James Jeffords, mientras que el senador Daniel K. Inouye, demócrata por Hawaii se abstuvo en la votación.
Feingold, el único que votó en contra de la 'Ley Patriota' cuando se aprobó tras los atentados del 11 de septiembre, criticó a los legisladores afirmando que habían "capitulado" ante la presión de la Casa Blanca y aseguró que "nadie tiene el derecho de convertir este órgano en un matasellos". Tanto Feingold como Byrd, el miembro más veterano del Senado, podrían intentar una maniobra para dilatar la renovación de la ley pero la abrumadora mayoría que la apoya garantiza el éxito en su ratificación.