Un enfermero de 46 años que asegura haber dado a muerte a más de 40 pacientes desde que comenzó su carrera en 1987 hasta su detención en 2003, Charles Cullen, ha sido condenado hoy en EEUU a once penas de cadena perpetua consecutivas. La condena, por la cual no podrá aspirar a la libertad condicional hasta dentro de 400 años, ha sido dictada hoy por el juez Paul Armstrong, quien ha señalado que el condenado "abusó de los antiguos fundamentos de los profesionales de la salud".
Cullen ha sido acusado del asesinato de 22 personas en el estado de Nueva Jersey y del intento de homicidio de otras tres, aunque él ha confesado haber tomado parte en unas 40 muertes. Tras recibir esta condena, Cullen debe enfrentarse a otro juicio en su contra en el estado de Pensilvania, donde se le acusa de siete muertes y tres intentos de homicidio. El asesino se libró de que se solicitara al juez la pena de muerte para él tras llegar a un acuerdo con la Fiscalía mediante el cual se ha comprometido a facilitar información para poder aclarar sus propios crímenes.
Cullen admite haber utilizado dosis letales de medicamentos para matar a sus pacientes y, según ha dicho al ser detenido, lo que pretendía era "aliviar el dolor y el sufrimiento" de los enfermos, aunque se ha determinado que no todas sus víctimas sufrían enfermedades graves. A pesar de la labor de los investigadores y la colaboración del asesino, no se ha podido establecer con seguridad la magnitud de los crímenes, en parte por las lagunas de memoria de Cullen y en parte también por la ausencia o imprecisión de los registros médicos.
Cullen había sido despedido de cinco trabajos como enfermero y había renunciado a otros dos, a raíz de las dudas sobre su desempeño profesional. Sin embargo, las clínicas y hospitales donde prestó servicios nunca compartieron la información respecto a Cullen, lo que siempre le ha permitido encontrar un nuevo trabajo y continuar con sus crímenes.
En la actualidad hay cerca de 20 demandas abiertas contra centros sanitarios en los que Cullen trabajó y cometió sus asesinatos. La sentencia ha sido leída hoy en un tribunal que estuvo lleno de parientes de sus víctimas, quienes por primera vez han tenido la ocasión de ver en persona al individuo que ellos conocen como "monstruo".