Una joven estadounidense ha sido condenada a 15 años de cárcel por contratar a quien creyó que era un sicario para robar un trozo de queso blanco que confundió con cocaína y asesinar a los cuatro "propietarios".
Las autoridades han señalado que Jessica Sandy Booth, de 18 años, planeó el crimen después de visitar la casa de los hombres y confundir un pedazo de queso blanco fresco -como el que utilizan los mexicanos para cocinar- con cocaína. La mujer contrató a una persona para que irrumpiera en la vivienda, robara la droga y asesinara a los hombres. Sin embargo, el asesino a sueldo al que pagó resultó ser un policía encubierto.
Booth planeaba participar en los asesinatos, y acompañó al agente a comprar una pistola, han agregado las autoridades. Jessica Sandy ha declarado a los investigadores que quería asegurarse de que no hubiese testigos del crimen. La mujer se declaró culpable esta semana de cuatro cargos de intento de homicidio con alevosía.