Mucho teatro y poco Carnaval
Sapo Producciones escenificó en Logroño un original 'entierro de la sardina' ante un aterido público
El 'entierro de la sardina' se ha convertido, sino lo ha sido siempre en Logroño, en un trámite. Un compromiso del Ayuntamiento para con sus contribuyentes que se encarga de poner en escena el grupo teatral Sapo Producciones. Sus propuestas son originales, coloristas y efectistas pero el público logroñés asiste al espectáculo con caras de circunstancias y mucho frío en sus rostros.
Alguien lo dijo, que en esto del Carnaval está todo escrito: Desde el momento en que todo se reglamenta, hasta la diversión, el Carnaval no puede ser más que un mezquino divertimento. Vamos, que en Logroño no hace falta enterrar la sardina porque se entierra solita: el Carnaval acaba el domingo, por mucho que la chiquería tenga el lunes fiesta. En Logroño, sardinas no comen moscas, siguiendo el símil que los chicos y chicas de Sapo pusieron sobre el escenario de la Plaza del Mercado de Logroño. Tan sólo un puñado de niños, no más allá de dos decenas, pusieron la nota de color entre el público con sus disfraces de Micky Mouse, Astérix...
No obstante, el frío y la más bien escasa presencia de público no restó mérito al trabajo de los chicos y chicas de Sapo Producciones que mejoran con cada espectáculo que ponen en escena. Es más, se les ve documentados al disfrazarse de frailes, curas y demás empleados de la iglesia, llevando pendones y estandarte, lo que haría las delicias del mismísmo Pascual Madoz, que ya recogía esta 'sacrílega' tradición carnavalera en los entierros de las sardinas que antaño se escenificaban en las plazas de nuestros pueblos. Ayer, sobre el escenario de Logroño, se enfrentaron dos mundos: el del vicio y la diversión, representado por seres pecaminosos y lujuriosos que bailan al ritmo del rock frente al lúgubre del hisopo y los tambores de Cuaresma. Una guerra con un final ya escrito en forma de ceniza.