«Esto es un gasto extra más»
Isabel vive en Logroño y trabaja como profesora en Pradejón. Ella y otros 20 compañeros más realizan diariamente en coches particulares el trayecto que va desde la capital hasta las aulas de la localidad riojabajeña y son usuarios habituales de la autopista y la N-232. Al principio de curso, el grupo de profesores se organizó para hacer menos pesado (y gravoso) el itinerario. En el caso de Isabel, cada día viajan cuatro personas en un mismo coche. «Los lunes lo pone uno, el martes otro... El día que resta lo cubrimos haciendo la misma distribución», explica.
Hasta hoy repartían el camino en dos. De Logroño a Agoncillo tomaban la AP-68 aprovechando la gratuidad del tramo y de allí tomaban la N-232 hasta su destino. Por la tarde, una vez acabado su trabajo, deshacían la ruta de igual modo. «Son algunos kilómetros más, pero lo que ganas así es seguridad porque la N-232 está plagada de tráfico pesado sobre todo por la mañana», añade.
La necesidad de instalar el 'OBU' para seguir esta rutina les ha hecho cambiar de decisión por una cuestión de economía. «No nos pagan la gasolina, ni el seguro, ni nada, así que todo lo que suponga un gasto extra más lo descartamos», dice. Isabel subraya que los 1,20 euros que ahora deberían pagar si no instalan el dispositivo «se acumulan día a día, semana tras semana, y al final se convierte en una carga más que nadie nos compensa». ¿Cuál es la solución? ¿Pagar por ello cuatro veces, instalarlo en los cuatro coches, abrir cuatro cuentas?», insiste para recordar que su caso es el de decenas de trabajadores que viven en Logroño y tienen su puesto en La Rioja Baja.