En su segundo día de visita oficial a Japón, Mottaki se reunió con el primer ministro nipón, Junichiro Koizumi, y el titular nipón de Economía, Comercio e Industria, Toshihiro Nikai, a quienes reafirmó la postura inamovible de Irán sobre sus planes nucleares.
Las conversaciones entre Irán y Japón se desarrollaron en medio de un clima de tensión en el que el Gobierno de Tokio advirtió a Teherán de las graves consecuencias del desafío que está lanzando a la sociedad internacional. Mottaki afirmó que Irán no alterará sus actuales actividades dedicadas al enriquecimiento de uranio «para fines científicos», a pesar de la presión internacional en contra, incluida la de Japón, que advirtió a Teherán de que «hay un límite» en lo que puede hacer Tokio para evitar que estalle una crisis a gran escala.
El 6 de marzo, el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) tiene previsto estudiar un informe sobre el programa nuclear de Irán y su Junta de Gobernadores ya ha indicado su intención de remitir el contencioso al Consejo Seguridad de la ONU, paso que podría acabar en la imposición de sanciones a Teherán.
Mottaki arrojó un jarro de agua fría sobre las expectativas lanzadas por el Gobierno de Rusia hace dos días cuando afirmó que Teherán había aceptado un preacuerdo para enriquecer el uranio en territorio ruso con la construcción de una empresa conjunta dedicada a ese propósito.