Vuelve la calma a la mayor prisión de Afganistán tras dos días de motín
La revuelta provocada por presos talibanes se ha saldado con cuatro muertos
El orden fue restablecido ayer en la prisión de Pul-i-Charkhi, la mayor de Afganistán, cerca de Kabul, donde dos días de motín han dejado cuatro muertos entre los detenidos, según las autoridades afganas. «La situación está en calma y totalmente controlada», afirmó el comandante de la fuerza de reacción rápida de la policía, general Mahboob Amiri, acusando a un centenar de detenidos talibanes y extranjeros, presuntos allegados de Al Qaida, de haber provocado el motín.
«La policía identificó a los cabecillas de la revuelta. Son cientos de prisioneros talibanes y de Al-Qaida asociados a detenidos de derecho común», agregó el general. Entre los 1.500 detenidos de Pul-i-Charki, figuran unos 300 militantes de base del ex régimen y extranjeros asociados por las autoridades a Al Qaida, pero cuyo nivel de importancia no determinó su traslado hacia las prisiones estadounidenses de Guantánamo (Cuba) o de Bagram, al norte de Kabul.
Los cadáveres de cuatro prisioneros fueron evacuados el lunes por la noche, y unos veinte heridos fueron llevados a centros hospitalarios. El motín estalló el sábado cuando prisioneros atacaron a los guardianes con armas improvisadas y éstos replicaron haciendo uso de sus armas de fuego.