El denunciante fue abordado el pasado fin de semana en una céntrica calle por estos tres jóvenes que, tras empujarlo y derribarlo entre dos coches aparcados, la emprendieron a puñetazos y patadas por todo su cuerpo.
La víctima, que prefiere no revelar su identidad, declaró ayer que gritó que qué hacían «y no me contestaron. No crucé ninguna conversación con ellos. Después perdí el conocimiento y me desperté», dijo.
Más tarde acudió a la Comisaría de Policía para presentar una denuncia con tal mala fortuna que coincidió con el cambio de turno, por lo que tuvo que esperar cerca de hora y media antes de dirigirse al Hospital de Alarcos, de Ciudad Real, donde recibió varios puntos de sutura en un labio y fue atendido de los hematomas que presentaba en el rostro, el tronco y las extremidades.
«No hubo razón alguna para esta agresión», aseguró el denunciante -profesor de lenguas clásicas- para quien «este tipo de violencia es el más peligroso porque no hay riña previa ni odio, ni racismo sino simplemente el placer y la excitación que les produce», aseveró.
En su opinión, no es la primera vez que estos tres jóvenes actúan de esta forma ya que durante la agresión demostraron saber lo que debían hacer puesto que uno de ellos que ejercía el papel de cabecilla y grababa la paliza en un móvil «gritaba a los otros que me pegasen más arriba, en la cara, para que no pudieran reconocerme».
El herido, en situación de baja laboral tras lo acontecido, espera que la policía identifique y detenga a sus agresores antes de que elijan a otra víctima.
En cuidados intensivos
El niño de nueve años, que fue agredido en el colegio, sigue en coma en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital de Sant Joan de Déu de Barcelona. La víctima, alumno de tercero de primaria de la escuela Baltasar Segur de Valls (Tarragona), ingresó anteayer en estado grave en la UCI del centro tras recibir una patada en la cabeza, que según la escuela fue accidental, por parte de un compañero de clase.