Piqué ve negativo enfrentar a España con Cataluña para ganar las elecciones
El líder del PP catalán resta importancia a sus discrepancias con Acebes y Zaplana y señala que se trata únicamente de una cuestión de «estilo»
El presidente del PP de Cataluña, Josep Piqué, culpó al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, del «clima de confrontación» que, a su juicio, ha provocado la apertura «del melón» de las reformas estatutarias sin contar con el consenso del primer partido de la oposición. Así las cosas, señaló que sería muy negativo buscar el éxito electoral aprovechándose de esta confrontación territorial.
«No se pueden ganar las elecciones enfrentando a España contra Cataluña», declaró a TV3 el dirigente catalán tras culpar a Zapatero de los enfrentamientos entre comunidades autónomas con motivo del nuevo estatuto catalán. «Mariano Rajoy lo ve igual que yo», dijo en un gesto disciplinado este dirigente popular que estuvo a punto de dimitir por discrepancias con la dirección. «Él quiere ser presidente de España», añadió para apuntar después que sería «pésimo», además de «absurdo y negativo» pretender ganar las elecciones generales «sobre la base de una confrontación territorial».
Por todo ello, Piqué se mostró partidario de que el líder del PP y los dirigentes más destacados de su partido hagan un «sobreesfuerzo de pedagogía» para explicar sus posiciones doble el estatuto catalán con la pretensión de que sus críticas a los contenidos de la reforma no sean interpretadas como un gesto de hostilidad contra Cataluña.
En cuanto a las discrepancias con Ángel Acebes y Eduardo Zaplana, Piqué reconoció que «he tenido algún problema», pero aseguró que las diferencias no son más que una cuestión de «estilo», porque «en el fondo», en el PP, «todos decimos lo mismo, aunque yo lo expreso a mi manera».
Sin embargo, admitió la idea de que las otras fuerzas políticas puedan interpretar sus trifulcas con Acebes y Zaplana como el resultado de la existencia de «diferentes sensibilidades» en el Partido Popular.
Mensajes
«Yo insisto mucho», comentó Piqué «para que Rajoy venga a Cataluña y se explique directamente», explicó y reconoció que los mensajes del PP muchas veces «llegan a la opinión pública de forma tergiversada y distorsionada».
El político catalán explicó la Convención nacional del PP que se celebrará este fin de semana en Madrid tiene vocación de «completar y complementar» el discurso político del PP para renovar su proyecto y «plantear nuevas alternativas de debate».
En su opinión, la agria confrontación parlamentaria entre el PP y el PSOE sobre el fin de ETA y la lucha antiterrorista, la reforma del 'Estatut' o las «opas y contra opas» ha deteriorado el clima político y provocado un «ruido tan brutal que, de alguna forma, se ha ahogado lo que era nuestra intención inicial» en la actual legislatura: «blindar al PP como alternativa firme de Gobierno».
Por otra parte, el secretario general de CiU, Josep Antoni Duran i Lleida, replicó ayer al portavoz del Grupo Popular, Eduardo Zaplana, que le «sorprende» que un miembro del Partido Popular saque a relucir los casos de presunta corrupción de Unió y le acuse de tener escaso valor político cuando el ex presidente del Gobierno José María Aznar le ofreció por dos veces formar parte de su Gabinete como titular de Exteriores. «Tengo que hacer esfuerzos para considerar un demócrata al señor Zaplana», confesó.
En la Cámara Baja, Duran respondía a Zaplana que minutos antes había advertido de que al portavoz de los nacionalistas catalanes debería darle «vergüenza» criticar a Aznar y le recomendó medir sus descalificaciones tras el «triste récord» de Unión en casos de corrupción. «No me imaginaba que el PP estuviera mal», comentó el portavoz de CiU en el Congreso, atribuyendo los ataques de Zaplana a una orden de Aznar en el sentido de que «hay que pegarle duro a Duran». Subrayó que «miente» quien diga que él llamó «repugnante» al presidente de honor del PP y explicó que lo que le produce «repugnancia» es ver a un ex presidente del Gobierno que negoció con ETA manifestándose contra un hipotético diálogo con la banda por parte del Ejecutivo actual.
Tras ratificarse en esta afirmación e insistir en que «aunque le saliese mal», Aznar «hizo bien» en negociar con ETA, exigió una rectificación a Zaplana y volvió a acusar al PP de «engañar» a la ciudadanía.