La directora hindú Deepa Mehta reivindica en 'Agua' los derechos de millones de viudas de su país
La película cierra la trilogía que comenzó con 'Fuego' y continuó con 'Tierra'
«Hablar del fundamentalismo religioso siempre es complicado. Da igual que sea islámico, hindú o cristiano», declara la directora y guionista hindú Deepa Mehta, que sufrió en sus carnes lo rigores del fundamentalismo hindú por contar el drama de las viudas de su país en Agua, cinta que este viernes se estrena en España.
Formada como cineasta en Canadá, país en el que pasa seis meses al año, Mehta escogió para cerrar la trilogía que empezó con Fuego y continuó con Tierra el desconocido y dramático mundo de las viudas de la India, a las que unas tradiciones inhumanas obligan a vivir 'en pureza', lo que se traduce en una existencia de reclusión y llena de privacidades.
«Mi película refleja lo que pasa en la India: el ascenso del fundamentalismo y la total intolerancia hacia cualquier cosa que lo cuestione. Estoy preocupada porque el integrismo está cobrando mucha fuerza, no sólo en mi país, sino en todo el mundo», explica la realizadora en España, donde recordó el accidentado rodaje que lleva más de 17 semanas en Canadá, país que la ayudó a terminar esta producción que se gestó hace seis años. Fue en el 2000 cuando Mehta viajó a Varasani para iniciar la filmación. No pudo ser porque los fundamentalistas entendieron que el filme iba en contra de la religión hindú. Decorados destruidos, manifestaciones en la calle, protestas y amenazas tuvieron como resultado que el proyecto se demorarse