El terrorismo de relativamente baja intensidad que está practicando ETA ha arreciado y ha adquirido características cada vez más preocupantes: en los últimos tres días, tres personas han resultado heridas en la explosión de artefactos colocados por la organización terrorista, lo que confirma la tesis de que en realidad no hay muertos sólo porque el azar se muestra benevolente. La banda persiste en su afán de emitir mensajes políticos mediante las explosiones de dinamita. Como la de anoche perpetrada en la localidad guipuzcoana de Motrico. Una pretensión descalificante que arroja serias dudas sobre la voluntad de paz de ETA. Los optimistas escarmentados estamos cada vez más cerca del pesimismo a secas.