La acción terrorista de Mutriku de la pasada noche, la segunda en 24 horas tras la registrada en los juzgados de Munguía (Vizcaya), eleva a 13 el número de atentados de ETA con explosivos en lo que va de año. En cuatro de ellos no hubo avisó previo, como fue el caso de la deflagración en el Juzgado de Paz de Munguía.
El lunes, 27 de febrero, a las 23.00 horas, hizo explosión una mochila bomba que había sido colocada junto a una ventana del edificio del juzgado de paz de Munguía (Vizcaya), y un agente de la policía autonómica resultó con heridas leves. En esta ocasión los terroristas no avisaron de la colocación del artefacto.
El primer atentado del 2006 se produjo cinco días después de estrenado el año: El 5 de enero dos artefactos, cuya colocación anunció ETA, estallaron en el Parador de Sos del Rey Católico (Zaragoza), cerrado por vacaciones, y que causaron daños. ETA había avisado de la explosión a la DYA de Guipúzcoa y al diario Gara.
Ese mismo día, la banda colocó una bomba en una instalación eléctrica situada en Aratores (Huesca), después de recibir dos llamadas que señalaban su colocación, una a la DYA y otra a Gara. La Guardia Civil halló el artefacto, ya explosionado, el 7 de febrero.
El 26 de enero, explotaron dos bombas de entre 3 y 5 kilos de explosivo que causaron pequeños daños materiales en una oficina de correos en Murguía (Alava) y en los juzgados de Balmaseda (Vizcaya). En ninguno de los dos casos se produjeron llamadas previas.
El 29 de enero, un ertzaina sufrió heridas leves en la explosión de una bomba colocada en la oficina del INEM del barrio bilbaíno de Santutxu. Un vecino alertó a la Ertzaintza de la existencia de una mochila que tenía una nota que ponía "peligro, bomba".
La advertencia de "peligro, bomba" no aparece en el artefacto colocado el 1 de febrero, en que explotaron 15 kilos de cloratita, que causaron daños en las oficinas de Correos de Vizcaya, en el polígono Lezama-Legizamon de Etxebarri, cerca de Bilbao. Un comunicante anónimo avisó antes a Gara y a la DYA de Guipúzcoa.
El 14 de febrero, una furgoneta bomba estalló en una discoteca de la localidad navarra de Urdax, sin causar heridos aunque sí daños materiales, después de que un comunicante, que dijo hablar en nombre de ETA, anunciara su colocación a la DYA.
El 16 de febrero un artefacto compuesto por unos cinco kilos de explosivo explosionó, sin producir daños personales, junto a un pabellón que lucía un cartel de la empresa de construcción Otaduy, en Trapagarán (Bilbao). La explosión fue anunciada por un anónimo a Gara una hora antes.
El 22 de febrero estalló una mochila-bomba con más de cinco kilos de cloratita, sin causar heridos, en una empresa de embalajes Barrenechea Goiri y Cia, tras una llamada de aviso al diario Gara de alerta de la presencia de una mochila que llevaba el cartel con el anuncio "peligro bomba".
A estos atentados han que añadir el perpetrado en la madrugada del domingo, 26 de febrero, en que estalló un artefacto que había sido colocado en una sucursal del BBVA de Vitoria, atribuido por la policía a terrorismo callejero, y que produjo quemaduras en cara y manos a un matrimonio vecino de Vitoria.