La huella del calzado. Como sucede en otras regiones, en La Rioja hay una gavilla de sectores con un peso específico cuyo pulso marca el estado de salud general. Es el caso del calzado. Entre enero y diciembre del 2005, las exportaciones en este epígrafe crecieron el 6,5%. El repunte es tenue, pero la tendencia resulta antagónica a lo que sucede en el conjunto de España, donde las ventas de calzado al extranjero decrecieron entorno al 5,7%. Una rebaja acusada especialmente en otras zonas geográficas de fuerte tradición en este ramo como Valencia o Baleares. El cuadro de situación lo completan las importaciones de La Rioja de calzado, que han operado un fuerte empujón del 39% pasando de 22,5 millones de euros entre enero y diciembre del 2004 a 33,1 en el mismo periodo del año siguiente. Una variación que se explica, parcialmente, por la compra de materiales en otros países para luego gestionar la producción y distribución en las factorías riojanas.
Lo que entra y lo que sale. Las exportaciones riojanas ofrecen números positivos (3%), aunque se mantienen por debajo del índice nacional (4,8%). La mayor diferencia se dibuja en las importaciones: mientras en la comunidad autónoma, aunque mínimamente, se redujeron (-0,3%) en el plano general medraron hasta el 11,7%. Conjugando ambas variables se define el saldo comercial que en el caso riojano roza los 218 millones de euros de superávit y en el global nacional presenta un déficit de 77.812,6.
El vino que no cesa. Lo que parece inamovible en la estadística comercial de La Rioja es encontrar al vino como el producto más destacado en la cartera de ventas al extranjero. En el periodo de referencia, el volumen económico alcanzó los 216,5 millones de euros y experimentó un crecimiento de 6,6 puntos. Por otro lado, las exportaciones de frutas y legumbres se redujeron casi 24 puntos porcentuales (-23,5%), mientras que las ventas riojanas al exterior de productos cárnicos crecieron a lo largo del año pasado un notable 38,8% hasta sumar 30,2 millones de euros.
Un mercado que no cuaja. La Unión Europea es más grande. La entrada de los diez nuevos estados miembros abrió enormes expectativas económicas. Sin embargo, las cifras definitivas de exportación del año pasado dicen que la esperada eclosión en los mercados del Este europeo sigue pendiente. Polonia, uno de los países donde más esfuerzos comerciales se han realizado, es un ejemplo. Las cifras de exportación apenas han variado en un ejercicio económico. En los demás países del área se denota un estancamiento similar. Excepto en Hungría, país en el que las exportaciones riojanas han sufrido incluso un desplome cercano al 63%, justificado en parte por la implantación allí de grandes empresas multinacionales que abastecen al mercado interno de maquinaria y electrodomésticos que antes se compraban fuera de las fronteras.
Cerca, lejos. Los principales destinos de los productos riojanos siguen estando más bien próximos. Francia, Alemania, Reino Unido, Portugal e Italia continúan ocupando las primeras plazas como lugares preferenciales, con un especial comportamiento del mercado galo donde las exportaciones riojanas crecen a un ritmo del 58%. Lejos de la UE, aparece Estados Unidos como el país que más productos riojanos acoge. En cuanto a importaciones, germanos y franceses encabezan el ránking con China al acecho.