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Logroño Deporte explica al CD Logroñés su idea del futuro uso de Las Gaunas; hoy la conocerá el Logroñés CF
Logroño Deporte, empresa municipal que gestiona el campo de Las Gaunas, mantuvo ayer un primer contacto con el Club Deportivo Logroñés para explicarle cuál es su idea del uso del campo a partir de este verano. Hoy conocerá esa misma propuesta el Logroñés Club de Fútbol.
Pablo Santaolalla, gerente de Logroño Deporte, se reunió con Marcelino Pérez y Agustín Abadía, gerente y director deportivo del CD Logroñés. Una reunión que queda como un primer contacto después de las discrepancias que han mantenido ambas entidades, la primera a través del Ayuntamiento de Logroño.
La empresa municipal quiere ofrecer un mayor uso de las instalaciones de Las Gaunas. Hasta la fecha, los dos equipos comparten el recinto, pero sólo el rectángulo de juego. Juegan cada quince días y se entrenan uno, habitualmente el jueves previo al partido del domingo como local. Logroño Deporte quiere ir más allá.
La primera idea es cambiar la temporalidad. A día de hoy, los dos clubes deben solicitar el uso del campo cada vez que deben disputar un partido en él. El objetivo es cerrar un acuerdo para toda la temporada. Primera diferencia.
Además, Logroño Deporte está dispuesta a ofrecer una utilización más extensa de la instalación. Así, no vería con malos ojos que ambos clubes pudieran utilizar las oficinas habilitadas ni tampoco otras dependencias como el gimnasio o la sala de prensa, aunque esta última ya se usa habitualmente.
El CD Logroñés no ha dado una respuesta, entre otras cosas porque no hay una propuesta concreta y porque será Juan Hortelano quien diga la última palabra. La premisa de la que parte el cuadro blanquirrojo es el contrato de cesión de Las Gaunas por cincuenta años, a pesar de que la Justicia se ha pronunciado y ha dado por válida la ruptura que ejecutó el Consistorio.
Los regentes blanquirrojos presentaron ayer el recurso de apelación correspondiente ante la Sala del Contencioso Administrativo del Tribunal Superior para intentar que una segunda decisión judicial les dé la razón y, con ello, el contrato por cincuenta años.