«Tengo que preguntar al Ayuntamiento o a quien se encargue de este tema en qué situación nos encontramos. Lo único que sabemos de momento es que se pueden instalar dentro, pero el problema es que tenemos dudas sobre si el cliente tendrá que entrar a comprar el tabaco o se lo podrá facilitar el quiosquero», explicaba Javier Castresana, de Comercial Carma.
«En el caso de que se tengan que instalar finalmente dentro habrá que ver cómo las ponemos. Una idea es que tengan una ventanilla hacia la calle y los consumidores puedan comprar ellos mismos su tabaco. Tendríamos que venderles una máquina de siete canales, con un metro con cuarenta y cinco centímetros de altas, cuarenta y ocho de ancho y treinta centímetros de fondo. Esas sí que cabrían dentro del quiosco», terminó.