«Los niños creen que soy monja»
Licenciada en Historia en Marruecos, llegó a España y le dijeron que le hacían falta siete asignaturas (precisamente, de Historia de España) para convalidar sus estudios. «La carrera la acabarán mis hijas, porque yo no tengo tiempo», bromea.
- ¿Detecta conflictos entre españoles y extranjeros?
- No, por lo menos en Alberite, donde vivo y trabajo como mediadora social. Hombre, la situación se tensa si en la tele aparecen imágenes de conflictos internacionales o de atentados terroristas.
- ¿Ha tenido que escuchar comentarios racistas?
- Una persona mayor me dijo que todos los extranjeros nos teníamos que volver a nuestros países, que no teníamos que estar en España. Pero la mayoría de la gente tiene una mentalidad más abierta y yo siento que se nos acepta como a cualquiera del pueblo.
- Como inmigrante, ¿le ha sucedido alguna anécdota curiosa?
- Me hace mucha gracia que algunos niños del pueblo, cuando me ven con el pañuelo puesto sobre la cabeza, me preguntan si soy una monja. Les digo que no, que es mi vestimenta habitual.