«Servidores de esperanza»
En su transcurso, el arzobispo de Toledo, Antonio Cañizares, destacó la labor que deben desarrollar los obispos, porque, a su juicio, «la palabra de magisterio de los obispos no puede de dejar de iluminar con la luz cristiana las realidades que los hombres viven y los grandes problemas que se le plantean al hombre y a la sociedad». Según Cañizares, «no hay realidad importante ni problema serio de nuestra sociedad que, a mi entender, no debamos aportar los obispos desde la fidelidad a la iglesia».
Considera que «donde esté el hombre padeciendo dolor, injusticia, pobreza o violencia, allí también debería escucharse la voz firme y libre de los que han sido constituidos por su ministerio apostólico en testigos y servidores de esperanza».
Sin embargo, el arzobispo toledano piensa que «estamos asistiendo a momentos de no poca confusión, todo vale, todo se puede opinar en relación con la fe y con los criterios de vida que nos muestra nuestra santa madre iglesia».Cañizares aseveró que «en ocasiones se le da más crédito, a veces por ignorancia, a veces porque vivimos en una cultura relativista, a veces por la debilidad de la presión ambiental o porque interesa, a lo que dicen ciertas corrientes de opinión o a ciertas tendencias que a lo que enseña el Papa o los obispos».
Por su parte, Yanguas agradeció a todos los asistentes por haber querido estar presentes en la ceremonia de consagración, así como al Papa Benedicto XVI, porque «se ha dignado a llamarme a formar parte del colegio episcopal».
Asimismo, el nuevo obispo de Cuenca tuvo palabras de recuerdo para las personas que forman parte de su historia personal y de su vocación, así como a sus familiares y a sus maestros en los años de estudio en la Universidad de Navarra.
José María Yanguas, que hasta ahora era el jefe de Oficina de la Congregación para los Obispos del Vaticano, nació el 26 de octubre de 1947 en Alberite (La Rioja), diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño, es doctor en Teología (1978) y en Filosofía y Letras (1991) por la Universidad de Navarra y fue ordenado sacerdote el 19 de junio de 1971.