El presidente de la AVT, Francisco José Alcaraz, leyó al término de la marcha un duro manifiesto en el que afirmó que «no debemos permitir por un día más que el Gobierno se arrodille ante ETA». «Así nos los exige -subrayó- el sufrimiento de miles de familias» y «el sacrificio de las personas que día a día se juegan la vida en la Comunidad Autónoma Vasca». Alcaraz apostilló una frase reciente de Rodríguez Zapatero y confirmó que «estamos ante el principio del fin», pero no de la banda terrorista sino «de la impunidad de la que ETA y su entorno vienen gozando».
Alcaraz se felicitó por el «éxito» de la convocatoria, a la que se sumaron miles de ciudadanos -un millón cuatrocientos mil, según la Comunidad de Madrid, ciento diez mil, según la Delegación del Gobierno- pese al frío y la lluvia, que hizo acto de presencia cuarenta minutos después del comienzo. La céntrica calle Serrano, por la que transcurrió la marcha, estaba ya abarrotada a las cinco de la tarde, media hora antes de su inicio oficial. La Plaza de Colón, punto de destino y lugar de lectura del manifiesto final, aparecía también intransitable a esas horas.
Puntos suspensivos
Los colectivos que apoyaron la protesta partieron desde la plaza de la República Argentina tras una gran pancarta con el lema «Por ellos, por todos ¿........ en mi nombre, no!». La frase era casi idéntica a la empleada por los organizadores en la manifestación del pasado mes de mayo, después de aprobar el Congreso de los Diputados una moción de apoyo al diálogo con ETA si esta organización expresara su voluntad de dejar las armas. Esta vez se suprimió la palabra negociación y se sustituyó por unos puntos suspensivos.
El cambio obedece a los desmentidos del Ejecutivo sobre la existencia de una negociación efectiva con la banda. No obstante, la AVT y los grupos que la apoyan -el Foro de Ermua, la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M, el Sindicato Manos Limpias, la Fundación para la Defensa de la Nación Española y la Confederación Española de Policía, entre otros- entienden que Rodríguez Zapatero ha cambiado la política antiterrorista y está dispuesto a pagar un precio político por la paz. El PP sostiene también, con insistencia, esa tesis.
De hecho, en la manifestación fue muy visible la presencia de los populares. Tras una segunda pancarta, que rezaba «Memoria, dignidad y justicia», avanzaron el presidente del partido, Mariano Rajoy; su secretario general, Ángel Acebes; la mayor parte de sus secretarios ejecutivos; la presidenta del PP vasco, María San Gil; los ex ministros Jaime Mayor Oreja y José María Michavila y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre.
Como en citas anteriores, también acudieron el ex presidente del Gobierno, José María Aznar, y su esposa, Ana Botella, que siguieron la marcha mezclados entre la multitud, en un discreto segundo plano.
«Zapatero dimisión»
En la marcha había cientos de banderas de España, fotos de víctimas del terrorismo, carteles que reclamaban la derrota de ETA y numerosos ciudadanos que profirieron gritos contra Rodríguez Zapatero, a quien acusaron de «traidor a la patria» y de «vender» a España. En un punto figuraban varias pancartas escritas en inglés con lemas como «Zapatero se rinde al terrorismo» o «Nuestro primer ministro miente». «Zapatero dimisión» y «presidente por accidente» fueron de las consignas más coreadas en el recorrido.
Fue notable también la presencia de víctimas del terrorismo, entre ellas Irene Villa y su madre, dos voces muy críticas con el Gobierno. Su llegada al acto, en sendas sillas de ruedas fue celebrada por los asistentes, que gritaron consignas como «no estáis solos», a lo que Irene Villa contestó «gracias», emocionada.
La joven explicó que «no se puede dar la razón a quien te pone una pistola en la nuca». Hubo también una presencia notable de cargos públicos del País Vasco y personas amenazadas por ETA.
Las víctimas profirieron gritos de «no son presos, son asesinos», para mostrar su rechazo a cualquier medida que pueda beneficiar a los etarras encarcelados. La AVT logró llenar cerca de doscientos autobuses para trasladar hasta Madrid a centenares de sus afiliados. Muchos portaban 'ikurriñas', 'senyeras' y banderas del resto de las comunidades, desde las que se habían desplazado. Destacaron por numerosas las representaciones llegadas desde el País Vasco y Andalucía.
En la Plaza de Colón, donde finalizó la protesta, el presidente de la AVT leyó un manifiesto en el que rechazó cualquier clase de negociación con ETA.
Francisco José Alcaraz avisó de que las víctimas «no estamos dispuestas a someternos al vergonzoso, demencial y siniestro proceso de pacificación que el Gobierno quiere vendernos 'sin vencedores ni vencidos'». «Por eso, desde aquí, decimos muy alto y muy claro ¿en mi nombre, no!», recalcó.
Alcaraz acusó al presidente del Gobierno de dedicar «sus máximos esfuerzos» a «no desagradar a Batasuna-ETA» y le recordó que, aunque la banda lleve mil días sin matar, no ha dejado de poner bombas en todo este tiempo.
Por eso, pidió al Ejecutivo que «los únicos interlocutores» con ETA sean las fuerzas de seguridad del Estado y los jueces, para que los terroristas vayan a la cárcel y cumplan «íntegramente sus penas sin ningún tipo de beneficio».
Por otra parte, Mariano Rajoy recibió un auténtico baño de multitudes. El presidente del Partido Popular fue el protagonista de la manifestación organizada por la AVT. La lluvia apagó los ánimos de los asistentes apenas media hora después de que arrancara la marcha, sin embargo, allá por donde pasó la pancarta tras la que se situó el líder de la oposición, todo fueron algarabías. «Presidente, presidente», «Dales duro», o «Arriba Mariano», fueron algunas.
Por otro lado, el Gobierno expresó ayer su respeto y apoyo a todas las víctimas del terrorismo, pero acusó a Mariano Rajoy y José María Aznar de «dividir su dolor» para atacar al Ejecutivo, y al ex presidente del PP de «respirar rencor» cuando en su momento usó «una terminología que no le diferenciaba de un afiliado de ETA».
El secretario de Estado de Comunicación, Fernando Moraleda, hizo estas declaraciones tras la manifestación en Madrid.
Diversidad de opiniones
Moraleda subrayó que el Ejecutivo ha seguido con atención las distintas opiniones de las víctimas en relación con la aspiración común de conseguir la paz, y aseguró que esa diversidad de opiniones no va a modificar el respeto del Gobierno a todas ellas, hayan estado o no en la manifestación.
En ese sentido, reiteró el apoyo del Gobierno a todos los que han sufrido la lacra del terrorismo y, por ello, «rechaza categóricamente cualquier instrumentalización política que sufran». «Es inédito que se divida el dolor de las víctimas para atacar al Gobierno, y hoy hemos comprobado cómo un ex presidente del Gobierno (en alusión a Aznar) respira rencor y se convierte en el responsable de la confrontación entre las víctimas». El secretario de Estado añadió que Rajoy ha perdido la oportunidad de aspirar a representar a todos los españoles.