Heridos varios policías en Dublín en los disturbios entre unionistas y republicanos
Más de cien personas han sido ya detenidas en virtud del estado de emergencia que declaró el viernes la presidenta de Filipinas, Gloria Macapagal Arroyo, en respuesta a una supuesta intentona golpista, mientras crece el temor a una represión de la libertad de prensa. Alrededor de un centenar de personas fueron detenidas el mismo viernes cuando participaban en una manifestación de protesta para pedir la renuncia de Arroyo, según informó la cadena de televisión estadounidense ABS-CBS.
Mientras tanto ayer, la Policía centró sus pesquisas y arrestos en personalidades de izquierda, entre ellos un diputado y dos generales retirados. El director de la Policía Nacional, Arturo Lomibao, justificó las detenciones de opositores al señalar que «los militares efectivamente han aplastado la conspiración, pero algunos de sus responsables todavía están libres». «Estamos pasando por tiempos extraños, como se ha visto con el intento de algunos militares aventureros de unir sus fuerzas con terroristas comunistas y otras personalidades con el objetivo de tomar el poder», manifestó.