Convocado para aprobar las cuentas del 2005, y con ellas la distribución de un sustancioso dividendo de 2,4 euros por acción, este acto se convirtió en un plebiscito para los gestores y administradores de la compañía, en medio de la 'guerra de opas' lanzadas por Gas Natural primero, y por la alemana E.ON más tarde. Pizarro animó a los accionistas a no acudir a ninguna de ellas. Como ejemplo de las ventajas que puede reportarles la resistencia, mencionó la fuerte revalorización que ha experimentado la acción en las últimas semanas.
El presidente censuró al Gobierno por los acuerdos adoptados el viernes por el Consejo de Ministros, que modifican el marco del sector y amplían las competencias de la Comisión Nacional de la Energía (CNE) para que pueda examinar la opa de E.ON. «Sin seguridad jurídica no se puede funcionar», declaró, «porque donde hay incertidumbre no hay inversión, y sin inversión no hay futuro».
Acciones legales
El consejero delegado, Rafael Miranda, fue aún más allá en sus críticas al Ejecutivo. Así, afirmó que tanto Endesa como la compañía alemana tomarán «acciones legales» si las reformas del Ejecutivo privan a sus accionistas de la capacidad de decidir.
La eléctrica es una empresa privatizada, y la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales conserva casi un 3% en su capital. En el turno de los accionistas, el representante de la SEPI, Juan Gurmindo, cuestionó entre abucheos la campaña de publicidad que desde el pasado noviembre desarrolla la compañía, los contactos mantenidos con E.ON y la política de retribuciones de los altos cargos.
Miranda, que se mostró comprensivo por el 'trago' que el funcionario tenía que pasar, aseguró que los anuncios estaban diseñados con anterioridad a la presentación de la opa. El presidente Manuel Pizarro, por su parte, reconoció que ganan «mucho dinero», pero sostuvo que están en línea con el mercado y que pagar bien es la única manera de retener a los buenos directivos. Los sueldos de Pizarro y Miranda subieron el 40% en el 2005, hasta sumar 4,3 millones de euros, y la retribución total del consejo ascendió a 6,15 millones, con un aumento anual del 18%. El consejero delegado atribuyó parte de los incrementos a la abundancia de reuniones que, desde el lanzamiento de la opa por parte de Gas Natural, han mantenido responsables y administradores de la compañía.
Elogio a Blesa
El máximo responsable de Endesa, Manuel Pizarro, juzgó con duras palabras la actuación de Iberdrola, que pactó con Gas Natural la compraventa de activos excedentes de Endesa. De su competidora afirmó, sin mencionar su nombre, que «no habiendo podido vencernos en el mercado, pretende hacerse con el liderazgo del sector destrozando nuestro proyecto».
Por el contrario, todo fueron elogios y agradecimiento para su equipo de colaboradores, para los empleados de la compañía, y en especial para su primer accionista, Caja Madrid, dueña del 9% del capital de Endesa. De su presidente, Miguel Blesa, aseveró que «ha actuado con inteligencia, elegancia y buen sentido, apoyando primero a la compañía, porque cree en su proyecto, y adoptando después la actitud que debe tener un accionista, que es la de esperar y ver».
La 'guerra de opas' despertó el interés de cientos de pequeños propietarios, que, en una desapacible mañana, se desplazaron hasta la sede madrileña de la entidad, abarrotaron el patio del edificio y las dos carpas adyacentes, y aplaudieron con entusiasmo la llegada y las manifestaciones de Pizarro. Incluso provocaron, con su apoyo, que al consejero delegado se le humedecieran los ojos en algún momento de su discurso.
La asamblea se quedó en un quorum inferior a lo previsto. El 48% de capital presente y representado superó la asistencia de algunos ejercicios anteriores (entre el 2000 y el 2004 estuvo entre el 35% al 37%) pero se situó muy por debajo del 66,2% de asistentes que acudieron en el mes de mayo del 2005.