La atleta de la Fundación Rioja Deporte no se sintió cómoda en la primera parte del concurso, pero luego enmendó su participación y se colocó a la altura de lo esperado. Las marcas no salían (13.64 en el primer salto y tres centímetros más en el segundo) pero el rostro de Carlota no se desencajaba. Estaba segura de sí misma. Eludía la comunicación con cualquier otra atleta y sentada junto al inicio del pasillo de salto, perdía la mirada para repetir mentalmente el salto realizado.
Aunque no perdía los nervios sí que veía, por primera vez en muchos años, a la segunda clasificada demasiado cerca (Patricia Sarrapio, plata, realizó ayer el mejor concurso de triple de su vida).
En el tercer salto, Carlota elevó su mejor registro hasta unos guarismos más dignos para una medallista continental (13.89) y aprovechó la recomposición del concurso -los jueces debían preparar el orden de la mejora- para hablar con su entrenador, apostado junto a la valla del graderío.
Juan Carlos Álvarez le indicó que ya había mejorado ligeramente la carrera (su principal problema esta campaña) y que era el momento. Cuando el juez de silla le mostró la bandera blanca -la que indica que tiene el pasillo abierto para hacer el salto y que dispone de 60 segundos para ello-, Carlota miró al público y pidió palmas. El pabellón donostiarra que ya había mostrado tibiamente su cariño hacia la riojana, le dio el calor que necesitaba. Al ritmo que marcaron los aficionados, la triplista realizó la carrera y la batida («cuando el público da palmas, te aceleras y eso es lo que me hacía falta a mí. Necesitaba entrar más rápido al foso y por eso pedí la ayuda del público», admitía al final del concurso). Carlota voló y el público le ovacionó cuando el electrónico confirmó los buenos pronósticos: 14.10 metros.
Mínima para Moscú
La marca le aseguraba el oro y el primer puesto del ránking nacional de esta temporada (en ambos casos se daba por hecho), pero también suponía la consecución de la mínima para participar en el Campeonato del Mundo que se celebrará dentro de un par de semanas en Moscú.
La riojana reconocía que se habían colmado sus expectativas porque «aunque no necesitaba esa marca porque con la que tenía el año pasado ya me valía para estar en Moscú, si no la hubiera hecho no hubiera ido. Si no consigo saltar más de catorce metros es que no estoy bien».
Con el concurso ganado, a Carlota Castrejana todavía le quedaban dos oportunidades más de volar sobre el foso. La riojana quiso mostrar sus galones de campeona y acreditar una marca de esas que le hacen a una atleta incrustarse en los primeros puestos de todos los ránkings.
En el quinto, Carlota ajustó mucho su entrada a tabla pero pisó la plastilina aunque el salto no hubiera sido superior a sus 14.10 del cuarto intento. En el sexto, la riojana -sabiéndose ganadora- volvió a arriesgar. Nuevamente, su intento murió en la tabla, aunque en esta ocasión su vuelo había ido más allá de su plusmarca personal del año.
Todo según lo previsto
Carlota Castrejana no ocultaba su satisfacción por la consecución de un nuevo título nacional (el séptimo en triple bajo techo, a los que hay que unir los dos que consiguió en salto de altura; además de otros seis en triple y uno en altura al aire libre). El oro que ayer ganó, se lo colgó en el mismo escenario que hace siete años -invierno de 2000- estrenaba su palmarés como triplista después de derrotar a la, entonces, imbatible Conchi Paredes.
Carlota es una atleta que ha madurado en triple y que incluso se encuentra sola en la mayoría de las competiciones. «Lo bueno de un Campeonato de España es que tienes mucha más motivación, no te sientes tan sola porque todas queremos hacerlo bien. Necesitas competiciones como esta».
Esta temporada, la atleta de La Rioja Atletismo únicamente había participado en dos concursos de triple antes de llegar a San Sebastián -Karlsruhe y Zaragoza, ambos saldados con victoria e idéntica marca (13.76 m.)- pero estaba segura de que su preparación iba por el buen camino: «Mi problema era la carrera. Yo ya veía que estaba bien, pero me faltaba alcanzar la marca para asegurarme de que mis sensaciones no me fallaban», decía Carlota. Además, la riojana lanzó un dato para el optimismo, «el año pasado antes de conquistar el bronce en el Europeo gané el Nacional de Madrid con una marca de 13.96 metros, así que nadie se ponga nervioso que las cosas van bien».