Alrededor de 1.200 riojanos bailaron ayer al ritmo de las canciones de Abba con la 'Banda Waterloo', en Riojafórum
El contacto con la gente fue brutal. Desde el escenario se rompió la timidez de un público que comenzó un poco frío el concierto y fue perdiendo la vergüenza, en el mejor de los sentidos de la palabra, para demostrar que en Logroño, a partir de los cuarenta, también se baila, se aplaude y se disfruta de los conciertos con una gran educación.
Alrededor de mil doscientas personas ocuparon el Auditorio de Riojafórum para escuchar y ver el espectáculo de la 'Banda Waterloo', que trajo a Logroño lo mejor de un grupo que continúa en la memoria de este país, Abba.
«Hemos venido porque Abba es un grupo magnífico y siempre nos ha gustado. Además, tenemos un poco de nostalgia y queremos recordar viejos tiempos. Seguro que pasamos una noche agradable y, no sólo por los buenos cantantes, sino porque la orquesta que les acompaña tiene mucha calidad», decía Ángel Jaime Baró antes de que la banda subiera al escenario.
«Nos han dicho que el espectáculo es muy bueno y creo que hay que aprovechar para venir a verlo cuando llega a Logroño», decía por su parte Carmen Fernández. «Esperamos escuchar las canciones de siempre», añadía Eduardo Paternina.
Como ayer
Y así fue. La 'Banda Waterloo' no se dejó nada en el tintero. Los aplausos abrieron la actuación y fueron en aumento conforme avanzaba el repertorio.
Las voces de Katarina Nord y Camilla Hendrén no tenían nada que envidiar a las de Agnetha Faltskog y Frida Lyngstad y así lo debió de creer el público que aplaudió cada canción. Por su parte, los dos miembros de originales de la banda de Abba, Ulf Andersson, al saxo, y Finn Sjöberg, en la guitarra, demostraron seguir en forma y conquistaron con sus solos e intervenciones al público.
«Me ha parecido muy real, era como verlos a ellos de nuevo», decía Rubén García cuando casi había concluido el espectáculo.
Dancing Queen fue el primer momento álgido de la noche. Nadie pudo resistirse al Abba, the show y permanecer sentado. Las palmas sonaron al compás de la música en un repertorio en el que no faltaron Mamma Mia!, Money Money Money y la mítica Fernando, en la que el grupo aprovechó para hacer cantar a un público que se entregó tarareando lo mejor que pudo el éxito del grupo. No estuvo nada mal.
El punto y final, o por lo menos eso intentaba la 'Banda Waterloo', lo puso Chiquitita. Sin duda, la emoción invadió a los espectadores que acompañaron el famoso tema con sus voces. Entonces sí que pareció que con los aplausos iba a hundirse el Riojafórum. Tuvo que pasar lo que se venía presintiendo, la 'Banda Waterloo' no pudo cerrar el espectáculo hasta después de numerosos bises.