La UE amenaza a Serbia con frenar las ayudas si se niega a colaborar en la captura de Mladic
«Tiene que elegir entre un pasado nacionalista y un futuro europeo»
La Unión Europea ha aumentado la presión sobre las autoridades de Belgrado, renuentes aún a entregar al general Mladic al Tribunal Penal Internacional para los crímenes de la ex Yugoslavia (TPIY). Ayer, tras la confirmación en La Haya de que Mladic no ha sido aún detenido a pesar de las especulaciones al respecto de los últimos días, el comisario de Ampliación, Olli Rehn, amenazó a las autoridades serbias con la suspensión de las negociaciones del Acuerdo de Estabilización que Belgrado y los Veinticinco vienen manteniendo desde el pasado mes de octubre, que están programadas para un año.
Estabilización
El Acuerdo de Estabilización es vital para Serbia. Constituye el primer paso de aproximación a la Europa comunitaria, que el país precisa para salir del estado de postración en el que se encuentra tras las guerras emprendidas contra las otras repúblicas de la ex Yugoslavia y los fracasos subsiguientes.
Al autorizar las negociaciones con Serbia, la Unión estableció una cláusula suspensoria ligada a la colaboración de Belgrado con el TPIY, que exige el arresto de Ratko Mladic, y de su jefe político, Radovan Karadzic, que han sido acusados de genocidio.
Los ministros de Exteriores de la UE se reúnen el lunes y martes próximos en Bruselas. El asunto estará sin duda en la agenda. Rehn pedía determinación de las autoridades serbias.
Futuro europeo
«Tienen que escoger entre un pasado nacionalista y un futuro europeo», decía, animando a Kostunica y a la coalición de gobierno a dar el paso de detener a Mladic y confiarlo al tribunal de La Haya.
La localización de Karadzic parece menos precisa que la del ex general serbio. Kostunica, que no tiene en buen concepto al TPI, gobierna en coalición con los nacionalistas. La detención de Mladic y su entrega a la corte internacional provocaría una crisis de gobierno.
Las negociaciones llevadas a cabo entre Serbia y Bruselas se desarrollan con normalidad, tanto a niveles políticos como técnicos.
Rehn reconoció en la jornada de ayer, de todos modos, que el clima se ha degradado apreciablemente a lo largo de las últimas semanas.
La próxima ronda de conversaciones políticas está prevista para el próximo 5 de abril.