El informe -explicaron fuentes de la lucha antiterrorista- es parte del análisis que periódicamente realiza el NCTC sobre 680 organizaciones armadas (activas e inactivas) localizadas en todo el mundo. El centro es una agencia de inteligencia equivalente al Centro Nacional de Coordinación Antiterrorista (CNCA) español.
El estudio, actualizado este febrero, afirma que ETA, a pesar de los golpes policiales, mantiene una «fuerza» de «aproximadamente 300 miembros». A esta 'plantilla' etarra, Washington suma «menos de 50 activistas» en Francia, ligados a lo que hace años fue Iparretarrak. Pero también se hace eco de informaciones proporcionadas por lo que denomina «oficiales españoles» y sostiene, no obstante, que «las recientes caídas han provocado un serio debilitamiento» de la banda y que los propios activistas «perciben que el futuro de la organización terrorista puede estar limitado».
«El último coletazo»
El NCTC afirma que hechos como la «campaña de bombas de diciembre del 2004» solo suponen «el último coletazo de un grupo cercano a la extinción». La oficina estadounidense alude a las dos oleadas de pequeños artefactos que la banda armada colocó en el puente de la Constitución de aquel año (cinco bombas en gasolineras de las salidas de Madrid el 3 de diciembre y tres días después ocho artefactos en Almería, Ciudad Real, Alicante, Málaga, Valladolid, Ávila, León y Santillana del Mar).
Pese al optimismo, los analistas de Washington alertan de que todavía España puede vivir atentados sangrientos, ya que «a menudo en las fases terminales (de las bandas terroristas) se producen rivalidades y fragmentaciones que pueden conducir a espectaculares ataques».
El NCTC califica a ETA de comunista-nacionalista-independentista, y subraya que tradicionalmente ha llenado sus arcas con los rescates de secuestros y que ahora mantiene como vías de financiación «la extorsión y el robo». Fondos que recaba para mantener una fuerte acción terrorista como demuestra que en los últimos cinco años ETA ha protagonizado 149 «incidentes» (sic.), con 294 heridos y 26 muertos.
EL NCTC fue creado en el 2004 por el presidente Bush como órgano de análisis antiterrorista. Depende directamente de la Casa Blanca y de la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI), el organismo que agrupa a todas las agencias de información de EE. UU, incluida la CIA y el FBI.
ETA perpetró su último atentado mortal el 30 de mayo del 2003 en la localidad navarra de Sangüesa. Este viernes se cumplen mil días. Desde 1968 nunca había pasado un periodo tan largo sin engrosar su lista de asesinatos.
Para llegar a esta etapa sin funerales se han concatenado, al menos, dos elementos. Los fuertes golpes policiales que sufrió ETA en el 2003 y que debilitaron su capacidad operativa y los atentados del 11 de marzo del 2004 en Madrid generaron una movilización nunca vista contra el terrorismo. Pero los mandos de la lucha antiterrorista también coinciden en que la organización terrorista tiene capacidad de matar e incluso de provocar una masacre, y si no lo hace es porque no quiere, no porque no pueda.
Durante estos mil días, la banda ha hecho estallar más de 120 bombas y han causado 134 heridos, amén de millones de euros en daños materiales, gastando más de 1.400 kilos de explosivos. En el mismo periodo la policía ha detenido a 213 miembros de la banda.
El periodo más largo
La sensación de que el abandono de las armas es cuestión de tiempo es general por primera vez en los 47 años de historia de la organización terrorista. La percepción de que algo va a pasar es de tal magnitud que la ansiedad se ha instalado entre las fuerzas políticas. Hasta la ilegalizada Batasuna da por descontada la apertura de una negociación y fija fechas, 2010 ó 2012, para la salida de los presos.
Las apuestas sobre los calendarios están a la orden del día; los pronósticos, con más o menos fundamento, proliferan; pero quien tiene la llave de la decisión, ETA, calla y hasta echa jarros de agua fría sobre las expectativas, como hizo con su último comunicado. Los calificativos sobre el plazo para la tregua definitiva se han agotado -«irreversible», «inminente», «inexorable», «inevitable», «está ahí», «más pronto que tarde»- y hasta el escéptico PP preparó a los suyos porque se avecinan «días difíciles».
Dos son los responsables de este estado de ánimo,a parte de la realidad etarra: el presidente del Gobierno y la propia Batasuna. Zapatero anunció que «el principio del fin» está más cerca que nunca y Otegi equiparó la fase actual con la de «los ejercicios de calentamiento antes de saltar al campo».
El siguiente y definitivo movimiento corresponde a ETA. Será, según afirman en Batasuna, una declaración con compromisos, pero también con exigencias. Y conocido el gusto por la sorpresa la organización terrorista, en el momento menos esperado.