Los partidos políticos han valorado hoy el cumplimiento de mil días en los que ETA no ha cometido ningún asesinato pero han pedido a la banda terrorista el fin de todo tipo de violencia. ETA cometió su último atentado mortal el 30 de mayo de 2003 cuando asesinó en Sangüesa a los policías nacionales Bonifacio Martín Hernando y Julián Embid Luna.
El portavoz del EBB, ejecutiva del PNV, Iñigo Urkullu, advirtió de que su partido "no acepta" que los mil días sin muertos por la acción terrorista "sean compatibles con el chantaje, la extorsión y la amenaza". Urkullu dijo que estos mil días sin víctimas mortales no se pueden tomar como una "gracia" dada por la organización terrorista, sino que suponen el respeto al "derecho de todas las personas y de la sociedad a vivir, a que se respeten sus derechos fundamentales", por lo que este periodo es un "motivo para la esperanza y la exigencia".
El portavoz de la Ejecutiva del PNV mostró su esperanza en que el cielo, en referencia a una convivencia en paz, "no se contamine con nubes de amenazas y extorsiones" y "nos haga vivir en una situación de ausencia de violencia de manera universal, en la que no haya muertos ni heridos, pero tampoco amenazas, extorsiones, y que esta situación no tenga vuelta atrás". El presidente del PNV, Josu Jon Imaz, consideró en una entrevista en ETB que el plazo de mil días es un "dato objetivo relevante" porque la organización terrorista "puede matar" al ser "operativamente fácil" y destacó que ETA sufre la "presión de su propio mundo" para que no haya más víctimas mortales.
Desde el PSOE, su secretario de Organización, José Blanco, afirmó en Telemadrid que "da la impresión" de que al PP "le molesta" que se cumplan hoy mil días sin atentados mortales de ETA y pidió a Mariano Rajoy que, "si le queda algo" de sentido del Estado, "coopere" con el Gobierno "porque si no, se va a arrepentir". El portavoz del PP del País Vasco, Leopoldo Barreda, afirmó que "nadie está más satisfecho que nosotros de que se hayan cumplido mil días sin asesinatos de ETA", y agregó que "son fruto de una política concreta que llevó a ETA-Batasuna a su peor posición histórica".
El secretario general de Eusko Alkartasuna, Unai Ziarreta, calificó de "dato significativo" y un "avance hacia la paz" que hayan transcurrido mil días sin una víctima mortal cuando "matar es relativamente fácil y no presenta grandes dificultades para una organización terrorista con muchos muertos detrás". En su opinión, con el "simple paso del tiempo" "cada vez es más difícil" para ETA una "vuelta atrás", aunque advirtió de que "no hay que ser excesivamente optimistas" porque "la situación se puede romper y todo se puede justificar" por parte de la organización terrorista si es necesario.
El portavoz de la Presidencia de Ezker Batua, Mikel Arana, consideró que el paso de mil días desde los últimos asesinatos de ETA demuestra que la organización terrorista "ha asumido ya la inutilidad de la violencia" porque ni la sociedad vasca ni la izquierda abertzale "asumirían un nuevo atentado" con víctimas mortales. Arana dijo que este aniversario es un "dato para la esperanza" y un buen momento para que ETA "de una vez por todas" anuncie el cese definitivo de todo tipo de violencia, incluida la extorsión a empresarios y profesionales.