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Miércoles, 22 de febrero de 2006
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El testimonio de un agente introduce la tesis del móvil sexual en el crimen de Mendavia
El criminalista afirma que la ropa de la víctima estaba rasgada y que tuvo que recibir «un golpe muy violento en la cabeza» Los peritos dicen que el joven «no padece ningún trastorno»
El testimonio de un agente del laboratorio de criminalística de la Guardia Civil dio ayer un inesperado giro al caso de la mujer ecuatoriana asesinada en Mendavia. En su opinión el móvil del crimen tuvo carácter sexual, algo que entra en completa contradicción con la declaración aportada en la primera sesión del juicio por el acusado, según la cual él -alterado por el consumo abusivo de alcohol y cocaína- estranguló a la víctima al subir de tono una discusión que tuvo lugar dentro del coche, en un descampado a las afueras de la localidad navarra.
El experto de la Guardia Civil fue en realidad desmontando cada uno de los capítulos relatados el día anterior por Matías V. A. El acusado había dicho que la inmigrante murió en el interior del vehículo, pero el agente desveló que se encontró la huella de un zapato de la mujer en el escenario del crimen, lo que demostraría que la víctima «salió del coche por su propio pie». El joven relató también que sacó el cuerpo inerte de Sara V.C. tirando de él por los tobillos y lo llevó hasta una mediana que divide un campo de viñas de un olivar, pero el criminalista aseguró que no había «ninguna marca de arrastre en la zona». Las heridas que la mujer presentaba en la cabeza las atribuyó el joven a los golpes que pudo darse el cadáver al arrastrarlo fuera del coche, pero el experto aseguró ayer que debieron de producirse por «una agresión muy violenta».

Además, según reveló el agente, el cuerpo de la víctima se encontró con un seno descubierto y algunas prendas de la mujer estaban rasgadas. Con todas estas nuevas piezas del puzzle que presentó ayer ante el jurado de la Audiencia Provincial de Navarra, el experto criminalista se atrevió a introducir su propia hipótesis: «Irían allí a hacer algo, la víctima se resiste..., él le golpea...».

Las declaraciones de los forenses, que tendrán lugar hoy en la tercera y última sesión del juicio, se encargarán de dar mayor verosimilitud o descartar definitivamente la hipótesis lanzada por el criminalista.

Durante el resto de la vista oral de ayer pasaron a testificar compañeros de trabajo y una hermana del procesado. Aseguraron que Matías bebió mucho el día de los hechos y que, últimamente, tenía problemas con la droga. Por su parte, los peritos psiquiatras propuestos por la defensa concluyeron que el joven «no padece ningún trastorno», aunque advirtieron de que el alcohol y la cocaína pudieron alterar aquella noche las facultades mentales del acusado.



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